viernes, 2 de diciembre de 2016

Octavio Paz. Introducción: Poesía y Poema y Cap. 1: El Poema, El lenguaje. En: El Arco y La Lira (1956)

Lectura comentada 2: para estudiantes del área Lenguaje y Comunicación, del NURR-ULA, semestre A-2017.

A partir de los siguientes capítulos tomados del libro de Octavio Paz (1914-1998), El Arco y La Lira realizar  comentario sustentado con otras referencias. En la medida de las posibilidades elaborar ejemplos en cada capítulo.


Poesía y poema 
   La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aisla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia.Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases.Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al finconciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo.Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!
   ¿Cómo no reconocer en cada una de estas fórmulas al poeta que la justifica y que al encarnarla le da vida?
Expresiones de algo vivido y padecido, no tenemos más remedio que adherirnos a ellas —condenados a
abandonar la primera por la segunda y a ésta por la siguiente. Su misma autenticidad muestra que la
experiencia que justifica a cada uno de estos conceptos, los trasciende. Habrá, pues, que interrogar á los
testimonios directos de la experiencia poética. La unidad de la poesía no puede ser asida sino a través del
trato desnudo con el poema.
   Al preguntarle al poema por el ser de la poesía, ¿no confundimos arbitrariamente poesía y poema? Ya
Aristóteles decía que «nada hay de común, excepto la métrica, entre Hornero y Empédocles; y por esto con
justicia se llama poeta al primero y fisiólogo al segundo». Y así es: no todo poema —o para ser exactos: no
toda obra construida bajo las leyes del metro— contiene poesía. Pero esas obras métricas ¿Son verdaderos
poemas o artefactos artísticos, didácticos o retóricos? Un soneto no es un poema, sino una forma literaria,
excepto cuando ese mecanismo retórico —estrofas, metros y rimas— ha sido tocado por la poesía. Hay
máquinas de rimar pero no de poetizan Por otra parte, hay poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos
suelen ser poéticos: son poesía sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos
enfrentamos a lo poético. Cuando —pasivo o activo, despierto o sonámbulo— el poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética, estamos en presencia de algo radicalmente distinto: una obra. Un
poema es una obra. La poesía se polariza, se congrega y aisla en un producto humano: cuadro, canción,
tragedia. Lo poético es poesía en estado amorfo; el poema es creación, poesía erguida. Sólo en el poema la
poesía se aisla y revela plenamente. Es lícito preguntar al poema por el ser de la poesía si deja de concebirse
a éste como una forma capaz de llenarse con cualquier contenido. El poema no es una forma literaria sino el
lugar de encuentro entre la poesía y el hombre. Poema es un organismo verbal que contiene, suscita o emite
poesía. Forma y substancia son lo mismo.
   Apenas desviamos los ojos de lo poético para fijarlos en el poema, nos asombra la multitud de formas que
asume ese ser que pensábamos único. ¿Cómo asir la poesía si cada poema se ostenta como algo diferente e
irreducible? La ciencia de la literatura pretende reducir a géneros la vertiginosa pluralidad del poema. Por su
misma naturaleza, el intento padece una doble insuficiencia» Si reducimos la poesía a unas cuantas formas —
épicas, líricas, dramáticas—, ¿qué haremos con las novelas, los poemas en prosa y esos libros extraños que se llaman Aurelia, Los cantos de Maldoror o Nadja? Si aceptamos todas las excepciones y las formas
intermedias —decadentes, salvajes o proféticas— la clasificación se convierte en un catálogo infinito. Todas
las actividades verbales» para no abandonar el ámbito del lenguaje, son susceptibles de cambiar de signo y
transformarse en poema: desde la interjección hasta el discurso lógico. No es ésta la única limitación, ni la
más grave, de las clasificaciones de la retórica. Clasificar no es entender. Y menos aún comprender. Como
todas las clasificaciones, las nomenclaturas son útiles de trabajo. Pero son instrumentos que resultan
inservibles en cuanto se les quiere emplear para tareas más sutiles que la mera ordenación externa. Gran parte de la crítica no consiste sino en esta ingenua y abusiva aplicación de las nomenclaturas tradicionales.
   Un reproche parecido debe hacerse a las otras disciplinas que utiliza la crítica, desde la estilística hasta el
psicoanálisis. La primera pretende decirnos qué es un poema por el estudio de los hábitos verbales del poeta. El segundo, por la interpretación de sus símbolos. El método estilístico puede aplicarse lo mismo a Mallarmé que a una colección de versos de almanaque. Otro tanto sucede con las interpretaciones de los psicólogos, las biografías y demás estudios con que se intenta, y a veces se alcanza, explicarnos el porqué, el cómo y el para qué se escribió un poema. La retórica, la estilística, la sociología, la psicología y el resto de las disciplinas literarias son imprescindibles si queremos estudiar una obra, pero nada pueden decirnos acerca de su naturaleza última.
   La dispersión de la poesía en mil formas heterogéneas podría inclinarnos a construir un tipo ideal de poema.El resultado sería un monstruo o un fantasma. La poesía no es la suma de todos los poemas. Por sí misma, cada creación poética es una unidad autosuficiente. La parte es el todo. Cada poema es único, irreductible e irrepetible. Y así, uno se siente inclinado a coincidir con Ortega y Gasset: nada autoriza a señalar con el mismo nombre a objetos tan diversos como los sonetos de Quevedo, las fábulas de La Fontaine y el Cántico espiritual.
   Esta diversidad se ofrece, a primera vista, como hija de la historia. Cada lengua y cada nación engendran la poesía que el momento y su genio particular les dictan. Mas el criterio histórico no resuelve sino que
multiplica los problemas. En el seno de cada período y de cada sociedad reina la misma diversidad: Nerval y
Hugo son contemporáneos, como lo son Velázquez y Rubens, Valéry y Apollinaire. Si sólo por un abuso de
lenguaje aplicamos el mismo nombre a los poemas védicos y al haikú japonés, ¿no será también un abuso
utilizar el mismo sustantivo para designar a experiencias tan diversas como las de San Juan de la Cruz y su
indirecto modelo profano; Garcilaso? La perspectiva histórica —consecuencia de nuestra fatal lejanía— nos
lleva a uniformar paisajes ricos en antagonismos y contrastes. La distancia nos hace olvidar las diferencias
que separan a Sófocles de Eurípides, a Tirso de Lope. Y esas diferencias no son el fruto de las variaciones
históricas, sino de algo mucho más sutil e inapreciable: la persona humana. Así, no es tanto la ciencia
histórica sino la biografía la que podría darnos la llave de la comprensión del poema. Y aquí interviene un
nuevo obstáculo: dentro de la producción de cada poeta cada obra es también única, aislada e irreductible. La Galatea o El viaje del Parnaso no explican a Don Quijote de la Mancha; Ifigenia es algo substancialmente
distinto del Fausto—, Fuenteovejuna, de La Dorotea. Cada obra tiene vida propia y las Églogas no son la
Eneida. A veces, una obra niega a otra: el Prefacio a las nunca publicadas poesías de Lautréamont arroja una luz equívoca sobre Los cantos de Maldorar; Una temporada en el infierno proclama locura la alquimia del verbo de Las iluminaciones. La historia y la biografía nos pueden dar la tonalidad de un período o de una
vida, dibujarnos las fronteras de una obra y describirnos desde el exterior la configuración de un estilo;
también son capaces de esclarecernos el sentido general de una tendencia y hasta desentrañarnos el porqué y el cómo de un poema. Pero no pueden decirnos qué es un poema. La única nota común a todos los poemas consiste en que son obras, productos humanos, como los cuadros de los pintores y las sillas de los carpinteros. Ahora bien, los poemas son obras de una manera muy extraña: no hay entre uno y otro esa relación de filialidad que de modo tan palpable se da en los utensilios. Técnica y creación, útil y poema son realidades distintas. La técnica es procedimiento y vale en la medida de su eficacia, es decir, en la medida en que es un procedimiento susceptible de aplicación repetida: su valor dura hasta que surge un nuevo procedimiento. La técnica es repetición que se perfecciona o se degrada; es herencia y cambio: el fusil reemplaza al arco. La Eneida no sustituye a la Odisea. Cada poema es un objeto único, creado por una «técnica» que muere en el momento mismo de la creación. La llamada «técnica poética» no es transmisible, porque no está hecha de recetas sino de invenciones que sólo sirven a su creador. Es verdad que el estilo —entendido como manera común de un grupo de artistas o de una época— colinda con la técnica, tanto en el sentido de herencia y cambio cuanto en el de ser procedimiento colectivo. El estilo es el punto de partida de todo intento creador; y por eso mismo, todo artista aspira a trascender ese estilo comunal o histórico. Cuando un poeta adquiere un estilo, una manera, deja de ser poeta y se convierte en constructor de artefactos literarios. Llamar a Góngora poeta barroco puede ser verdadero desde el punto de
vista de la historia literaria, pero no lo es si se quiere penetrar en su poesía, que siempre es algo más. Es
cierto que los poemas del cordobés constituyen el más alto ejemplo del estilo barroco, ¿mas no será
demasiado olvidar que las formas expresivas características de Góngora —eso que llamamos ahora su
estilo— no fueron primero sino invenciones, creaciones verbales inéditas y que sólo después se convirtieron
en procedimientos, hábitos y recetas? El poeta utiliza, adapta o imita el fondo común de su época —esto es,
el estilo de su tiempo— pero trasmuta todos esos materiales y realiza una obra única. Las mejores imágenes
de Góngora —como ha mostrado admirablemente Dámaso Alonso— proceden precisamente de su capacidad para transfigurar el lenguaje literario de sus antecesores y contemporáneos. A veces, claro está, el poeta es vencido por el estilo. (Un estilo que nunca es suyo, sino de su tiempo: el poeta no tiene estilo.) Entonces la imagen fracasada se vuelve bien común, botín para los futuros historiadores y filólogos. Con estas piedras y otras parecidas se construyen esos edificios que la historia llama estilos artísticos.
   No quiero negar la existencia de los estilos. Tampoco afirmo que el poeta crea de la nada. Como todos los poetas, Góngora se apoya en un lenguaje. Ese lenguaje era algo más preciso y radical que el habla; un
lenguaje literario, un estilo. Pero el poeta cordobés trasciende ese lenguaje. O mejor dicho: lo resuelve en
actos poéticos irrepetibles: imágenes, colores, ritmos, visiones: poemas. Góngora trasciende el estilo barroco; Garcilaso, el toscano; Rubén Darío, el modernista. El poeta se alimenta de estilos. Sin ellos, no habría poemas. Los estilos nacen, crecen y mueren. Los poemas permanecen y cada uno de ellos constituye una unidad autosuficiente, un ejemplar aislado, que no se repetirá jamás.
   El carácter irrepetible y único del poema lo comparten otras obras: cuadros, esculturas, sonatas, danzas,
monumentos. A todas ellas es aplicable la distinción entre poema y utensilio, estilo y creación. Para Aristóteles la pintura, la escultura, la música y la danza son también formas poéticas, como la tragedia y la
épica. De allí que al hablar de la ausencia de caracteres morales en la poesía de sus contemporáneos, cite
como ejemplo de esta omisión al pintor Zeuxis y no a un poeta trágico. En efecto, por encima de las
diferencias que separan a un cuadro de un himno, a una sinfonía de una tragedia, hay en ellos un elemento
creador que los hace girar en el mismo universo. Una tela, una escultura, una danza son, a su manera,
poemas. Y esa manera no es muy distinta a la del poema hecho de palabras. La diversidad de las artes no
impide su unidad. Más bien la subraya.
   Las diferencias entre palabra, sonido y color han hecho dudar dé la unidad esencial de las artes. El poema
está hecho de palabras, seres equívocos que si son color y sonido son también significado; el cuadro y la
sonata están compuestos de elementos más simples: formas, notas y colores que nada significan en sí. Las
artes plásticas y sonoras parten de la no significación; el poema, organismo anfibio, de la palabra, ser
significante. Esta distinción me parece más sutil que verdadera. Colores y sones también poseen sentido. No
por azar los críticos hablan de lenguajes plásticos y musicales. Y antes de que estas expresiones fuerza usadas por los entendidos, el pueblo conoció y practicó el lenguaje de los colores, los sonidos y las señas. Resulta innecesario, por otra parte, detenerse en las insignias, emblemas, toques, llamadas y demás formas de comunicación no verbal que emplean ciertos grupos. En todas ellas el significado es inseparable de sus
cualidades plásticas o sonoras.
   En muchos casos, colores y sonidos poseen mayor capacidad evocativa que el habla. Entre los aztecas el
color negro estaba asociado a la oscuridad, el frío, la sequía, la guerra y la muerte. También aludía a ciertos
dioses: Tezcatlipoca, Mixcóatl; a un espacio: el norte; a un tiempo: Técpatl; al sílex; a la luna; al águila.
Pintar algo de negro era como decir o invocar todas estas representaciones. Cada uno de los cuatro colores
significaba un espacio, un tiempo, unos dioses, unos astros y un destino. Se nacía bajo el signo de un color,
como los cristianos nacen bajo un santo patrono. Acaso no resulte ocioso añadir otro ejemplo: la función dual del ritmo en la antigua civilización china. Cada vez que se intenta explicar las nociones de Yin y Yang —los dos ritmos alternantes que forman el Tao— se recurre a términos musicales. Concepción rítmica del cosmos, la pareja Yin y Yang es filosofía y religión, danza y música, movimiento rítmico impregnado de sentido. Y del mismo modo, no es abuso del lenguaje figurado, sino alusión al poder significante del sonido, el empleo de expresiones como armonía, ritmo o contrapunto para calificar a las acciones humanas. Todo el mundo usa estos vocablos, a sabiendas de que poseen sentido, difusa intencionalidad. No hay colores ni sones en sí, desprovistos de significación: tocados por la mano del hombre, cambian de naturaleza y penetran en el mundo de las obras. Y todas las obras desembocan en la significación; lo que el hombre roza, se tiñe de intencionalidad: es un ir hacia... El mundo del hombre es el mundo del sentido. Tolera la ambigüedad, la contradicción, la locura o el embrollo, no la carencia de sentido. El silencio mismo está poblado de signos. Así, la disposición de los edificios y sus proporciones obedecen a una cierta intención. No carecen de sentido—más bien puede decirse lo contrario— el impulso vertical del gótico, el equilibrio tenso del templo griego, la redondez de la estupa budista o la vegetación erótica que cubre los muros de los santuarios de Orissa. Todo es lenguaje.
   Las diferencias entre el idioma hablado o escrito y los otros —plásticos o musicales— son muy profundas,
pero no tanto que nos hagan olvidar que todos son, esencialmente, lenguaje: sistemas expresivos dotados de
poder significativo y comunicativo. Pintores, músicos, arquitectos, escultores y demás artistas no usan como
materiales de composición elementos radicalmente distintos de los que emplea el poeta. Sus lenguajes son
diferentes, pero son lenguaje. Y es más fácil traducir los poemas aztecas a sus equivalentes arquitectónicos y
escultóricos que a la lengua española. Los textos tántricos o la poesía erótica Kavya hablan el mismo idioma
de las esculturas de Konarak. El lenguaje del Primero sueño de sor Juana no es muy distinto al del Sagrario
Metropolitano de la ciudad de México. La pintura surrealista está más cerca de la poesía de ese movimiento
que de la pintura cubista.
   Afirmar que es imposible escapar del sentido, equivale a encerrar todas las obras —artísticas o técnicas— en el universo nivelador de la historia. ¿Cómo encontrar un sentido que no sea histórico? Ni por sus materiales ni por sus significados las obras trascienden al hombre. Todas son «un para» y «un hacia» que desembocan en un hombre concreto, que a su vez sólo alcanza significación dentro de una historia precisa. Moral, filosofía, costumbres, artes, todo, en fin, lo que constituye la expresión de un período determinado participa de lo que llamamos estilo. Todo estilo es histórico y todos los productos de una época, desde sus utensilios más simples hasta sus obras más desinteresadas, están impregnados de historia, es decir, de estilo. Pero esas afinidades y parentescos recubren diferencias específicas. En el interior de un estilo es posible descubrir lo que separa a un poema de un tratado en verso, a un cuadro de una lámina educativa, a un mueble de una escultura. Ese elemento distintivo es la poesía. Sólo ella puede mostrarnos la diferencia entre creación y estilo, obra de arte y utensilio.
   Cualquiera que sea su actividad y profesión, artista o artesano, el hombre transforma la materia prima:
colores, piedras, metales, palabras. La operación trasmutadora consiste en lo siguiente: los materiales
abandonan el mundo ciego de la naturaleza para ingresar en el de las obras, es decir, en el de las
significaciones. ¿Qué ocurre, entonces, con la materia piedra, empleada por el hombre para esculpir una
estatua y construir una escalera? Aunque la piedra de la estatua no sea distinta a la de la escalera y ambas
estén referidas a un mismo sistema de significaciones (por ejemplo: las dos forman parte de una iglesia
medieval), la transformación que la piedra ha sufrido en la escultura es de naturaleza diversa a la que la
convirtió en escalera. La suerte del lenguaje en manos de prosistas y poetas puede hacernos vislumbrar el
sentido de esa diferencia.
   La forma más alta de la prosa es el discurso, en el sentido recto de la palabra. En el discurso las palabras
aspiran a constituirse en significado unívoco. Este trabajo implica reflexión y análisis. Al mismo tiempo,
entraña un ideal inalcanzable, porque la palabra se niega a ser mero concepto, significado sin más. Cada
palabra —aparte de sus propiedades físicas— encierra una pluralidad de sentidos. Así, la actividad del
prosista se ejerce contra la naturaleza misma de la palabra. No es cierto, por tanto, que M. Jourdain hablase
en prosa sin saberlo. Alfonso Reyes señala con verdad que no se puede hablar en prosa sin tener plena
conciencia de lo que se dice. Incluso puede agregarse que la prosa no se habla: se escribe. El lenguaje
hablado está más cerca de la poesía que de la prosa; es menos reflexivo y más natural y de ahí que sea más
fácil ser poeta sin saberlo que prosista. En la prosa la palabra tiende a identificarse con uno de sus posibles
significados, a expensas de los otros: al pan, pan; y al vino, vino. Esta operación es de carácter analítico y no
se realiza sin violencia, ya que la palabra posee varios significados latentes, es una cierta potencialidad de
direcciones y sentidos. El poeta, en cambio, jamás atenta contra la ambigüedad del vocablo. En el poema el
lenguaje recobra su originalidad primera, mutilada por la reducción que le imponen prosa y habla cotidiana.
La reconquista de su naturaleza es total y afecta a los valores sonoros y plásticos tanto como a los
significativos. La palabra, al fin en libertad, muestra todas sus entrañas, todos sus sentidos y alusiones, como
un fruto maduro o como un cohete en el momento de estallar en el cielo. El poeta pone en libertad su materia.El prosista la aprisiona.
   Otro tanto ocurre con formas, sonidos y colores. La piedra triunfa en la escultura, se humilla en la escalera.
El color resplandece en el cuadro; el movimiento del cuerpo, en la danza. La materia, vencida o deformada
en el utensilio, recobra su esplendor en la obra de arte. La operación poética es de signo contrario a la
manipulación técnica. Gracias a la primera, la materia reconquista su naturaleza: el color es más color, el
sonido es plenamente sonido. En la creación poética no hay victoria sobre la materia o sobre los
instrumentos, como quiere una vana estética de artesanos, sino un poner en libertad la materia. Palabras,
sonidos, colores y demás materiales sufren una transmutación apenas ingresan en el círculo de la poesía. Sin
dejar de ser instrumentos de significación y comunicación, se convierten en «otra cosa*. Ese cambio —al
contrario de lo que ocurre en la técnica— no consiste en abandonar su naturaleza original, sino en volver a
ella. Ser «otra cosa» quiere decir ser «la misma cosa»: la cosa misma, aquello que real y primitivamente son.
   Por otra parte, la piedra de la estatua, el rojo del cuadro, la palabra del poema, no son pura y simplemente
piedra, color, palabra: encarnan algo que los trasciende y traspasa. Sin perder sus valores primarios, su peso
original, son también como puentes que nos llevan a otra orilla, puertas que se abren a otro mundo de
significados indecibles por el mero lenguaje. Ser ambivalente, la palabra poética es plenamente lo que es —
ritmo, color, significado— y asimismo, es otra cosa: imagen. La poesía convierte la piedra, el color, la
palabra y el sonido en imágenes. Y esta segunda nota, el ser imágenes, y el extraño poder que tienen para
suscitar en el oyente o en el espectador constelaciones de imágenes, vuelve poemas todas las obras de arte.
   Nada prohíbe considerar poemas las obras plásticas y musicales, a condición de que cumplan las dos notas señaladas: por una parte, regresar sus materiales a lo que son —materia resplandeciente u opaca— y así negarse al mundo de la utilidad; por la otra, transformarse en imágenes y de este modo convertirse en una
forma peculiar de la comunicación. Sin dejar de ser lenguaje —sentido y transmisión del sentido— el poema
es algo que está más allá del lenguaje. Más eso que está más allá del lenguaje sólo puede alcanzarse a través
del lenguaje. Un cuadro será poema si es algo más que lenguaje pictórico. Piero della Francesca, Masaccio,
Leonardo o Ucello no merecen, ni consienten, otro calificativo que el de poetas. En ellos la preocupación por los medios expresivos de la pintura, esto es, por el lenguaje pictórico, se resuelve en obras que trascienden ese mismo lenguaje. Las investigaciones de Masaccio y Ucello fueron aprovechadas por sus herederos, pero sus obras son algo más que esos hallazgos técnicos: son imágenes, poemas irrepetibles. Ser un gran pintor quiere decir ser un gran poeta: alguien que trasciende los límites de su lenguaje.
   En suma, el artista no se sirve de sus instrumentos —piedras, sonido, color o palabra— como el artesano,
sino que los sirve para que recobren su naturaleza original. Servidor del lenguaje, cualquiera que sea éste, lo
trasciende. Esta operación más adelante— produce la imagen. El artista es creador de imágenes: poeta. Y su calidad de imágenes permite llamar poemas al Cántico espiritual y a los himnos védioos, al haikú y a los
sonetos de Quevedo. El ser imágenes lleva a las palabras, sin dejar de ser ellas mismas, a trascender el
lenguaje, en tanto que sistema dado de significaciones históricas.El poema, sin dejar de ser palabra e historia, trasciende la historia. A reserva de examinar con mayor detenimiento en qué consiste este traspasar la historia, puede concluirse que la pluralidad de poemas no niega, sino afirma, la unidad de la poesía.
   Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor intensidad, toda la poesía. Por tanto, la lectura de un solo poema nos revelará con mayor certeza que cualquier investigación histórica o filológica qué es la poesía. Pero la experiencia del poema —su recreación a través de la lectura o la recitación— también ostenta una desconcertante pluralidad y heterogeneidad. Casi siempre la lectura se presenta como la revelación de algo ajeno a la poesía propiamente dicha. Los pocos contemporáneos de San Juan de la Cruz que leyeron sus poemas, atendieron más bien a su valor ejemplar que a su fascinante hermosura. Muchos de los paisajes que admiramos en Quevedo dejaban fríos a los lectores del siglo XVII, en tanto que otras cosas que nos repelen o aburren constituían para ellos los encantos de la obra. Sólo por un esfuerzo de comprensión histórica adivinamos la función poética de las enumeraciones históricas en las Coplas de Manrique. Al mismo tiempo, nos conmueven, acaso más hondamente que a sus contemporáneos, las alusiones a su tiempo y al pasado inmediato. Y no sólo la historia nos hace leer con ojos distintos un mismo texto. Para algunos el poema es la experiencia del abandono; para otros, del rigor. Los muchachos leen versos para ayudarse a expresar o conocer sus sentimientos, como si sólo en el poema las borrosas, presentidas facciones del amor, del heroísmo o de la sensualidad pudiesen contemplarse con nitidez. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
   No es imposible que después de este primer y engañoso contacto, el lector acceda al centro del poema.
Imaginemos ese encuentro. En el flujo y reflujo de nuestras pasiones y quehaceres (escindidos siempre,
siempre yo y mi doble y el doble de mi otro yo), hay un momento en que todo pacta. Los contrarios no
desaparecen, pero se funden por un instante. Es algo así como una suspensión del ánimo: el tiempo no pesa.
Los Upanishad enseñan que esta reconciliación es «ananda» o deleite con lo Uno. Cierto, pocos son capaces de alcanzar tal estado. Pero todos, alguna vez, así haya sido por una fracción de segundo, hemos vislumbrado algo semejante. No es necesario ser un místico para rozar esta certidumbre. Todos hemos sido niños. Todos hemos amado. El amor es un estado de reunión y participación, abierto a los hombres: en el acto amoroso la conciencia es como la ola que, vencido el obstáculo, antes de desplomarse se yergue en una plenitud en la que todo —forma y movimiento, impulso hacia arriba y fuerza de gravedad— alcanza un equilibrio sin apoyo, sustentado en sí mismo. Quietud del movimiento. Y del mismo modo que a través de un cuerpo amado entrevemos una vida más plena, más vida que la vida, a través del poema vislumbramos el rayo fijo de la poesía. Ese instante contiene todos los instantes. Sin dejar de fluir, el tiempo se detiene, colmado de sí.
   Objeto magnético, secreto sitio de encuentro de muchas fuerzas contrarias, gracias al poema podemos
acceder a la experiencia poética. El poema es una posibilidad abierta a todos los hombres, cualquiera que sea su temperamento, su ánimo o su disposición. Ahora bien, el poema no es sino eso: posibilidad, algo que sólo se anima al contacto de un lector o de un oyente. Hay una nota común a todos los poemas, sin la cual no serían nunca poesía: la participación. Cada vez que el lector revive de veras el poema, accede a un estado que podemos llamar poético. La experiencia puede adoptar esta o aquella forma, pero es siempre un ir más allá de sí, un romper los muros temporales, para ser otro. Como la creación poética, la experiencia del poema se da en la historia, es historia y, al mismo tiempo, niega a la historia. El lector lucha y muere con Héctor, duda y mata con Arjuna, reconoce las rocas natales con Odiseo. Revive una imagen, niega la sucesión, revierte el tiempo. El poema es mediación: por gracia suya, el tiempo original, padre de los tiempos, encarna en un instante. La sucesión se convierte en presente puro, manantial que se alimenta a sí mismo y trasmuta al hombre. La lectura del poema ostenta una gran semejanza con la creación poética. El poeta crea imágenes, poemas; y el poema hace del lector imagen, poesía.
   Las tres partes en que se ha dividido este libro se proponen responder a estas preguntas: ¿hay un decir poético—el poema— irreductible a todo otro decir?; ¿qué dicen los poemas?; ¿cómo se comunica el decir poético? Acaso no sea innecesario repetir que nada de lo que se afirme debe considerarse mera teoría o especulación, pues constituye el testimonio del encuentro con algunos poemas. Aunque se trata de una elaboración más o menos sistemática, la natural desconfianza que despierta esta clase de construcciones puede, en justicia, mitigarse. Si es cierto que en toda tentativa por comprender la poesía se introducen residuos ajenos a ella —filosóficos, morales u otros— también lo es que el carácter sospechoso de toda poética parece como redimido cuando se apoya en la revelación que, alguna vez, durante unas horas, nos otorgó un poema. Y aunque hayamos olvidado aquellas palabras y hayan desaparecido hasta su sabor y significado, guardamos viva aún la sensación de unos minutos de tal modo plenos que fueron tiempo desbordado, alta marea que rompió los diques de la sucesión temporal. Pues el poema es vía de acceso al tiempo puro, inmersión en las aguas originales de la existencia. La poesía no es nada sino tiempo, ritmo perpetuamente creador.

El lenguaje
   La primera actitud del hombre ante el lenguaje fue la confianza: el signo y el objeto representado eran lo
mismo. La escultura era un doble del modelo; la fórmula ritual una reproducción de la realidad, capaz de
reengendrarla. Hablar era recrear el objeto aludido. La exacta pronunciación de las palabras mágicas era una de las primeras condiciones de su eficacia. La necesidad de preservar el lenguaje sagrado explica el
nacimiento de la gramática, en la India védica. Pero al cabo de los siglos los hombres advirtieron que entre
las cosas y sus nombres se abría un abismo. Las ciencias del lenguaje conquistaron su autonomía apenas cesó la creencia en la identidad entre el objeto y su signo. La primera tarea del pensamiento consistió en fijar un significado preciso y único a los vocablos; y la gramática se convirtió en el primer peldaño de la lógica. Mas las palabras son rebeldes a la definición. Y todavía no cesa la batalla entre la ciencia y el lenguaje.
   La historia del hombre podría reducirse a la de las relaciones entre las palabras y el pensamiento. Todo
período de crisis se inicia o coincide con una crítica del lenguaje. De pronto se pierde fe en la eficacia del
vocablo «Tuve a la belleza en mis rodillas y era amarga», dice el poeta. ¿La belleza o la palabra? Ambas: la
belleza es inasible sin las palabras. Cosas y palabras se desangran por la misma herida. Todas las sociedades
han atravesado por estas crisis de sus fundamentos que son, asimismo y sobre todo, crisis del sentido de
ciertas palabras. Se olvida con frecuencia que, como todas las otras creaciones humanas, los Imperios y los
Estados están hechos de palabras: son hechos verbales. En el libro XIII de las Analectas, Tzu—Lu pregunta a Confucio: «Si el Duque de Wei te llamase para administrar su país, ¿cuál sería tu primera medida? Él
Maestro dijo: La reforma del lenguaje». No sabemos en dónde empieza el mal, si en las palabras o en las
cosas, pero cuando las palabras se corrompen y los significados se vuelven inciertos* el sentido de nuestros
actos y de nuestras obras también es inseguro. Las cosas se apoyan en sus nombres y viceversa. Nietzsche
inicia su crítica de los valores enfrentándose a las palabras: ¿qué es lo que quieren decir realmente virtud,
verdad o justicia? Al desvelar el significado de ciertas palabras sagradas e inmutables —precisamente
aquellas sobre las que reposaba el edificio de la metafísica occidental— minó los fundamentos de esa
metafísica. Toda crítica filosófica se inicia con un análisis del lenguaje.
   El equívoco de toda filosofía depende de su fatal sujeción a las palabras. Casi todos los filósofos afirman que los vocablos son instrumentos groseros, incapaces de asir la realidad. Ahora bien, ¿es posible una filosofía sin palabras? Los símbolos son también lenguaje, aun los más abstractos y puros, como los de la lógica y la matemática. Además, los signos deben ser explicados y no hay otro medio de explicación que el lenguaje. Pero imaginemos lo imposible: una filosofía dueña de un lenguaje simbólico o matemático sin referencia a las palabras. El hombre y sus problemas —tema esencial de toda filosofía— no tendría cabida en ella. Pues el hombre es inseparable de las palabras. Sin ellas, es inasible. El hombre es un ser de palabras. Y a la inversa: toda filosofía que se sirve de palabras está condenada a la servidumbre de la historia, porque las palabras nacen y mueren, como los hombres. Así, en un extremo, la realidad que las palabras no pueden expresar; en el otro, la realidad del hombre que sólo puede expresarse con palabras. Por tanto, debemos someter a examen las pretensiones de la ciencia del lenguaje. Y en primer término su postulado principal: la noción del lenguaje como objeto.
   Si todo objeto es, de alguna manera, parte del sujeto cognoscente —límite fatal del saber al mismo tiempo
que única posibilidad de conocer— ¿qué decir del lenguaje? Las fronteras entre objeto y sujeto se muestran
aquí particularmente indecisas. La palabra es el hombre mismo. Estamos hechos de palabras. Ellas son
nuestra única realidad o, al menos, el único testimonio de nuestra realidad. No hay pensamiento sin lenguaje,
ni tampoco objeto de conocimiento: lo primero que hace el hombre frente a una realidad desconocida es
nombrarla, bautizarla. Lo que ignoramos es lo innombrado. Todo aprendizaje principia como enseñanza de
los verdaderos nombres de las cosas y termina con la revelación de la palabra—llave que nos abrirá las
puertas del saber. O con la confesión de ignorancia: el silencio. Y aun el silencio dice algo, pues está preñado de signos. No podemos escapar del lenguaje. Cierto, los especialistas pueden aislar el idioma y convertirlo en objeto. Mas se trata de un ser artificial arrancado a su mundo original ya que, a diferencia de lo que ocurre con los otros objetos de la ciencia, las palabras no viven fuera de nosotros. Nosotros somos su mundo y ellas el nuestro. Para apresar el lenguaje no tenemos más remedio que emplearlo. Las redes de pescar palabras están hechas de palabras. No pretendo negar con esto el valor de los estudios lingüísticos. Pero los descubrimientos de la lingüística no deben hacernos olvidar sus limitaciones: el lenguaje, en su realidad última, se nos escapa. Esa realidad consiste en ser algo indivisible e inseparable del hombre. El lenguaje es una condición de la existencia del hombre y no un objeto, un organismo o un sistema convencional de signos que podemos aceptar o desechar. El estudio del lenguaje, en este sentido, es una de las partes de una ciencia total del hombre1.
   Afirmar que el lenguaje es propiedad exclusiva del hombre contradice una creencia milenaria. Recordemos
cómo principian muchas fábulas: «Cuando los animales hablaban,..». Aunque parezca extraño, esta creencia
fue resucitada por la ciencia del siglo pasado. Todavía muchos afirman que los sistemas de comunicación
animal no son esencialmente diferentes de los usados por el hombre. Para algunos sabios no es una gastada
metáfora hablar del lenguaje de los pájaros. En efecto, en los lenguajes animales aparecen las dos notas
distintivas del habla: el significado —reducido, es cierto, al nivel más elemental y rudimentario— y la
comunicación. El grito animal alude a algo, dice algo: posee significación. Y ese significado es recogido y,
por decirlo así, comprendido por los otros animales. Esos gritos inarticulados constituyen un sistema de
signos comunes, dotados de significación. No es otra la función de las palabras. Por tanto, el habla no es sino el desarrollo del lenguaje animal, y las palabras pueden ser estudiadas como cualquiera de los otros objetos de la ciencia de la naturaleza.
   El primer reparo que podría oponerse a esta idea es la incomparable complejidad del habla humana; el
segundo, la ausencia de pensamiento abstracto en el lenguaje animal. Son diferencias de grado, no de esencia. Más decisivo me parece lo que Marshall Urban llama la función tripartita de los vocablos: las palabras indican o designan, son nombres; también son respuestas intensivas o espontáneas a un estímulo material o psíquico, como en el caso de las interjecciones y onomatopeyas; y son representaciones: signos y símbolos.La significación es indicativa, emotiva y representativa. En cada expresión verbal aparecen las tres funciones, a niveles distintos y con diversa intensidad. No hay representación que no contenga elementos indicativos y emotivos; y lo mismo debe decirse de la indicación y la emoción. Aunque se trata de elementos inseparables, la función simbólica es el fundamento de las otras dos. Sin representación no hay indicación: los sonidos de la palabra pan son signos sonoros del objeto a que aluden; sin ellos la función indicativa no podría realizarse: la indicación es simbólica. Y del mismo modo: el grito no sólo es respuesta instintiva a una situación particular sino indicación de esa situación por medio de una representación: palabra, voz. En suma, «la esencia del lenguaje es la representación, Darstellung, de un elemento de experiencia por medio de otro, la relación bipolar entre el signo o el símbolo y la cosa significada o simbolizada, y la conciencia de esa
relación»2. Caracterizada así el habla humana, Marshall Urban pregunta a los especialistas si en los gritos
animales aparecen las tres funciones. La mayor parte de los entendidos afirma que «la escala fonética de los
monos es enteramente "subjetiva* y puede expresar sólo emociones, nunca designar o describir objetos». Lo mismo se puede decir de sus gestos faciales y demás expresiones corporales. Es verdad que en algunos gritos animales hay débiles indicios de indicación, mas en ningún caso se ha comprobado la existencia de la función simbólica o representativa. Así pues, entre el lenguaje animal y humano hay una ruptura. El lenguaje humano es algo radicalmente distinto de la comunicación animal. Las diferencias entre ambos son de orden
cualitativo y no cuantitativo. El lenguaje es algo exclusivo del hombre3.
   Las hipótesis tendientes a explicar la génesis y el desarrollo del lenguaje como el paso gradual de lo simple a lo complejo —por ejemplo, de la interjección, el grito o la onomatopeya a las expresiones indicativas y
simbólicas— parecen igualmente desprovistas de fundamento. Las lenguas primitivas ostentan una gran
complejidad. En casi todos los idiomas arcaicos existen palabras que por sí mismas constituyen frases y
oraciones completas. El estudio de los lenguajes primitivos confirma lo que nos revela la antropología
cultural: a medida que penetramos en el pasado no encontramos, como se pensaba en el siglo XIX,
sociedades más simples, sino dueñas de una desconcertante complejidad. El tránsito de lo simple a lo
complejo puede ser una constante en las ciencias naturales pero no en las de la cultura. Aunque las hipótesis
del origen animal del lenguaje se estrella ante el carácter irreductible de la significación, en cambio tiene la
gran originalidad de incluir el «lenguaje en el campo de los movimientos expresivos»4. Antes de hablar, el
hombre gesticula. Gestos y movimientos poseen significación. Y en ella están presentes los tres elementos
del lenguaje: indicación, emoción y representación. Los hombres hablan con las manos y con el rostro. El
grito accede a la significación representativa e indicativa al aliarse con esos gestos y movimientos. Quizá el
primer lenguaje humano fue la pantomima imitativa y mágica. Regidos por las leyes del pensamiento
analógico, los movimientos corporales imitan y recrean objetos y situaciones.
   Cualquiera que sea el origen del habla, los especialistas parecen coincidir en la «naturaleza primariamente
mítica de todas las palabras y formas del lenguaje...». La ciencia moderna confirma de manera impresionante
la idea de Herder y los románticos alemanes: «parece indudable que desde el principio el lenguaje y el mito
permanecen en una inseparable correlación... Ambos son expresiones de una tendencia fundamental a la
formación de símbolos: el principio radicalmente metafórico que está en la entraña de toda función de
simbolización»5. Lenguaje y mito son vastas metáforas de la realidad. La esencia del lenguaje es simbólica
porque consiste en representar un elemento de la realidad por otro, según ocurre con las metáforas. La ciencia verifica una creencia común a todos los poetas de todos los tiempos: el lenguaje es poesía en estado natural. Cada palabra o grupo de palabras es una metáfora. Y asimismo es un instrumento mágico, esto es, algo susceptible de cambiarse en otra cosa y de trasmutar aquello que toca: la palabra pan, tocada por la palabra sol, se vuelve efectivamente un astro; y el sol, a su vez, se vuelve un alimento luminoso. La palabra es un símbolo que emite símbolos. El hombre es hombre gracias al lenguaje, gracias a la metáfora original que lo hizo ser otro y lo separó del mundo natural. El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo al crear un lenguaje. Por la palabra, el hombre es la constante producción de imágenes y de formas verbales rítmicas es una prueba del carácter simbolizante del habla, de su naturaleza poética.
   El lenguaje tiende espontáneamente a cristalizar en metáforas. Diariamente las palabras chocan entre sí y arrojan chispas metálicas o forman parejas fosforescentes. El cielo verbal se puebla sin cesar de astros nuevos. Todos los días afloran a la superficie del idioma palabras y frases chorreando aún humedad y silencio por las frías escamas. En el mismo instante otras desaparecen. De pronto, el erial de un idioma fatigado se cubre de súbitas flores verbales.Criaturas luminosas habitan las espesuras del habla. Criaturas, sobre todo, voraces. En el seno del lenguaje hay una guerra civil sin cuartel. Todos contra uno. Uno contra todos. ¡Enorme masa siempre en movimiento, engendrándose sin cesar, ebria de sí! En labios de niños, locos, sabios, cretinos, enamorados o solitarios, brotan imágenes, juegos de palabras, expresiones surgidas de la nada. Por un instante, brillan o relampaguean. Luego se apagan. Hechas de materia inflamable, las palabras se incendian apenas las rozan la imaginación o la fantasía. Mas son incapaces de guardar su fuego. El habla es la sustancia o alimento del poema, pero no es el poema. La distinción entre el poema y esas expresiones poéticas —inventadas ayer o repetidas desde hace mil años por un pueblo que guarda intacto su saber tradicional— radica en lo siguiente: el primero es una tentativa por trascender el idioma; las expresiones poéticas, en cambio, viven en el nivel mismo del habla y son el resultado del vaivén de las palabras en las bocas de los hombres. No son creaciones, obras. El habla, el lenguaje social, se concentra en el poema, se articula y levanta. El poema es lenguaje erguido.
   Así como ya nadie sostiene que el pueblo sea el autor de las epopeyas homéricas, tampoco nadie puede
defender la idea del poema como una secreción natural del lenguaje. Lautréamont quiso decir otra cosa
cuando profetizó que un día la poesía sería hecha por todos. Nada más deslumbrante que este programa. Pero como ocurre con toda profecía revolucionaria, el advenimiento de ese estado futuro de poesía total supone un regreso al tiempo original. En este caso al tiempo en que hablar era crear. O sea: volver a la identidad entre la cosa y el nombre. La distancia entre la palabra y el objeto —que es la que obliga, precisamente, a cada palabra a convertirse en metáfora de aquello que designa— es consecuencia de otra: apenas el hombre adquirió conciencia de sí, se separó del mundo natural y se hizo otro en el seno de sí mismo. La palabra no es idéntica a la realidad que nombra porque entre el hombre y las cosas —y, más hondamente, entre el hombre y su ser— se interpone la conciencia de sí. La palabra es un puente mediante el cual el hombre trata de salvar la distancia que lo separa de la realidad exterior. Mas esa distancia forma parte de la naturaleza humana. Para disolverla, el hombre debe renunciar a su humanidad, ya sea regresando al mundo natural, ya trascendiendo las limitaciones que su condición le impone. Ambas tentaciones, latentes a lo largo de toda la historia, ahora se presentan con mayor exclusividad al hombre moderno. De ahí que la poesía contemporánea se mueva entre dos polos: por una parte, es una profunda afirmación de los valores mágicos; por la otra una vocación revolucionaria. Las dos direcciones expresan la rebelión del hombre contra su propia condición. «Cambiar al hombre», así, quiere decir renunciar a serlo: hundirse para siempre en la inocencia animal o liberarse del peso de la historia. Para lograr lo segundo es necesario trastornar los términos de la vieja relación, de modo que no sea la existencia histórica la que determine la conciencia sino a la inversa. La tentativa revolucionaria se presenta como una recuperación de la conciencia enajenada y, asimismo, como la conquista que hace esa conciencia recobrada del mundo histórico y de la naturaleza. Dueña de las leyes históricas y sociales, la conciencia determinaría la existencia. La especie habría dado entonces su segundo salto mortal. Gracias al primero, abandonó el mundo natural, dejó de ser animal y se puso en pie: contempló la naturaleza y se contempló. Al dar el segundo, regresaría a la unidad original, pero sin perder la conciencia sino haciendo de ésta el fundamento real de la naturaleza. Aunque no es ésta la única tentativa del hombre para recobrar la perdida unidad de conciencia y existencia (magia, mística, religión y filosofía han propuesto y proponen otras vías), su mérito reside en que se trata de un camino abierto a todos los hombres y que se reputa como el fin o sentido de la historia. Y aquí habría que preguntarse: una vez reconquistada la unidad primordial entre el mundo y el hombre, ¿no saldrían sobrando las palabras? El fin de la enajenación sería también el del
lenguaje. La utopía terminaría, como la mística, en el silencio. En fin, cualquiera que sea nuestro juicio sobre
esta idea, es evidente que la fusión —o mejor: la reunión— de la palabra y la cosa, el nombre y lo nombrado, exige la previa reconciliación del hombre consigo mismo y con el mundo. Mientras no se opere este cambio, el poema seguirá siendo uno de los pocos recursos 4el hombre para ir; más allá de sí mismo, al encuentro de lo que es profunda y originalmente. Por tanto, no es posible confundir el chisporroteo de lo poético con las empresas más temerarias y decisivas de la poesía.
   La imposibilidad de confiar al puro dinamismo del lenguaje la creación poética se corrobora apenas se
advierte que no existe un solo poema en el que no haya intervenido una voluntad creadora. Sí, el lenguaje es
poesía y cada palabra esconde una cierta carga metafórica dispuesta a estallar apenas se toca el resorte
secreto, pero la fuerza creadora de la palabra reside en el hombre que la pronuncia. El hombre pone en
marcha el lenguaje. La noción de un creador, necesario antecedente del poema, parece oponerse a la creencia en la poesía como algo que escapa al control de la voluntad. Todo depende de lo que se entienda por voluntad. En primer término, debemos abandonar la concepción estática de las llamadas facultades como hemos abandonado la idea de un alma aparte. No se puede hablar de facultades psíquicas —memoria, voluntad, etc. — como si fueran entidades separadas e independientes. La psiquis es una totalidad indivisible. Si no es posible trazar las fronteras entre el cuerpo y el espíritu, tampoco lo es discernir dónde termina la voluntad y empieza la pura pasividad. En cada una de sus manifestaciones la psiquis se expresa de un modo total. En cada función están presentes todas las otras. La inmersión en estados de absoluta receptividad no implica la abolición del querer. El testimonio de San Juan de la Cruz —«deseando nada»— cobra aquí un inmenso valor psicológico: la nada misma se vuelve activa, por la fuerza del deseo. El Nirvana ofrece la misma combinación de pasividad activa, de movimiento que es reposo. Los estados de pasividad —desde la experiencia del vacío interior hasta la opuesta de congestión del ser— exigen el ejercicio de una voluntad decidida a romper la dualidad entre objeto y sujeto. El perfecto yogui es aquel que, inmóvil, sentado en una postura apropiada, «mirando con mirada impasible la punta de su nariz», es tan dueño de sí que se olvida de sí.
   Todos sabemos hasta qué punto es difícil rozar las orillas de la distracción. Esta experiencia se enfrenta a las tendencias predominantes de nuestra civilización, que propone como arquetipos humanos al abstraído, al
retraído y hasta al contraído. Un hombre que se distrae, niega al mundo moderno. Al hacerlo, se juega el todo por el todo. Intelectualmente, su decisión no es diversa a la del suicida por sed de saber qué hay del otro lado de la vida. El distraído se pregunta: ¿qué hay del otro lado de la vigilia y de la razón? La distracción quiere decir: atracción por el reverso de este mundo. La voluntad no desaparece; simplemente, cambia de dirección; en lugar de servir a los poderes analíticos les impide que confisquen para sus fines la energía psíquica. La pobreza de nuestro vocabulario psicológico y filosófico en esta materia contrasta con la riqueza de las expresiones e imágenes poéticas. Recordemos la «música callada» de San Juan o «el vacío es plenitud» de Lao—tsé. Los estados pasivos no son nada más experiencias del silencio y el vacío, sino de momentos positivos y plenos: del núcleo del ser salta un chorro de imágenes. «Mi corazón está brotando flores en mitad de la noche», dice el poema azteca. La voluntaria parálisis no ataca sino a una parte de la psiquis. La pasividad de una zona provoca la actividad de la otra y hace posible la victoria de la imaginación frente a las tendencias analíticas, discursivas o razonadoras. En ningún caso desaparece la voluntad creadora. Sin ella, las puertas de la identificación con la realidad permanecen inexorablemente cerradas.
   La creación poética se inicia como violencia sobre el lenguaje. El primer acto de esta operación consiste en el desarraigo de las palabras. El poeta las arranca de sus conexiones y menesteres habituales: separados del mundo informe del habla, los vocablos se vuelven únicos, como si acabasen de nacer. El segundo acto es el regreso de la palabra: el poema se convierte en objeto de participación. Dos fuerzas antagónicas habitan el poema: una de elevación o desarraigo, que arranca a la palabra del lenguaje; otra de gravedad, que la hace volver. El poema es creación original y única, pero también es lectura y recitación: participación. El poeta lo crea; el pueblo, al recitarlo, lo recrea. Poeta y lector son dos momentos de una misma realidad. Alternándose de una manera que no es inexacto llamar cíclica, su rotación engendra la chispa: la poesía.
   Las dos operaciones —separación y regreso— exigen que el poema se sustente en un lenguaje común. No en un habla popular o coloquial, como se pretende ahora, sino en la lengua de una comunidad: ciudad, nación, clase, grupo o secta. Los poemas homéricos fueron «compuestos en un dialecto literario y artificial que nunca se habló propiamente» (Alfonso Reyes). Los grandes textos de la literatura sánscrita pertenecen a épocas en que esta lengua había dejado de hablarse, excepto entre grupos reducidos. En el teatro de Kalidasa los
personajes nobles hablan sánscrito; los plebeyos, pracrito. Ahora bien, popular o minoritario, el lenguaje que
sustenta al poeta posee dos notas: es vivo y común. Esto es, usado por un grupo de hombres para comunicar y perpetuar sus experiencias, pasiones, esperanzas y creencias. Nadie puede escribir un poema en una lengua minoritaria, excepto como ejercicio literario (y entonces no se trata de un poema, porque éste sólo se realiza plenamente en la participación: sin lector la obra sólo lo es a medias), tampoco el lenguaje matemático, físico o de cualquier otra ciencia ofrece sustento a la poesía: es lenguaje común, pero no vivo. Nadie canta en fórmulas. Es verdad que las definiciones científicas pueden ser utilizadas en un poema (Lautréamont las empleó con genio). Sólo que entonces se opera una transmutación, un cambio de signo: la fórmula científica deja de servir a la demostración y más bien tiende a destruirla. El humor es una de las armas mayores de la poesía.
   Al crear el lenguaje de las naciones europeas, las leyendas y poemas épicos contribuyeron a crear esas
mismas naciones. Y en ese sentido profundo las fundaron: les dieron conciencia de sí mismas. En efecto, por
obra de la poesía, el lenguaje común se transformo en imágenes míticas dotadas de valor arquetípico.
Rolando, el Cid, Arturo, Lanzarote, Parsifal son héroes, modelos. Lo mismo puede decirse —con ciertas y
decisivas salvedades— de las creaciones épicas que coinciden con el nacimiento de la sociedad burguesa: las novelas. Cierto, lo distintivo de la edad moderna, desde el punto de vista de la situación social del poeta, es su posición marginal. La poesía es un alimento que la burguesía —como clase— ha sido incapaz de digerir. De ahí que una y otra vez haya intentado domesticarla. Sólo que apenas un poeta o un movimiento poético cede y acepta regresar al orden social, surge una nueva creación que constituye, a veces sin proponérselo, una crítica y un escándalo. La poesía moderna se ha convertido en el alimento de los disidentes y desterrados del mundo burgués. A una sociedad escindida corresponde una poesía en rebelión. Y aun en este caso extremo no se rompe la relación entrañable que une al lenguaje social con el poema. El lenguaje del poeta es el de su comunidad, cualquiera que ésta sea. Entre uno y otro se establece un juego recíproco de influencias, un sistema de vasos comunicantes. El lenguaje de Mallarmé es un idioma de iniciados. Los lectores de los poetas modernos están unidos por una suerte de complicidad y forman una sociedad secreta. Pero lo característico de nuestros días es la ruptura del equilibrio precariamente mantenido a lo largo del siglo XIX. La poesía de sectas toca a su fin porque la tensión se ha vuelto insoportable: el lenguaje social día a día se degrada en una jerga reseca de técnicos y periodistas; y el poema, en el otro extremo, se convierte en ejercicio suicida. Hemos llegado al término de un proceso iniciado en los albores de la edad moderna.
   Muchos poetas contemporáneos, deseosos de salvar la barrera de vacío que el mundo moderno les opone, han intentado buscar el perdido auditorio: ir al pueblo. Sólo que ya no hay pueblo: hay masas organizadas. Y así, «ir al pueblo» significa ocupar un sitio entre los «organizadores» de las masas. El poeta se convierte en funcionario. No deja de ser asombroso este cambio. Los poetas del pasado habían sido sacerdotes o profetas, señores o rebeldes, bufones o santos, criados o mendigos. Correspondía al Estado burocrático hacer del creador un alto empleado del «frente cultural». El poeta ya tiene un «lugar» en la sociedad. ¿Lo tiene la poesía?
   La poesía vive en las capas más profundas del ser, en tanto que las ideologías y todo lo que llamamos ideas y opiniones constituyen los estratos más superficiales de la conciencia. El poema se nutre del lenguaje vivo de una comunidad, de sus mitos, sus sueños y sus pasiones, esto es, de sus tendencias más secretas y poderosas. El poema funda al pueblo porque el poeta remonta la corriente del lenguaje y bebe en la fuente original. En el poema la sociedad se enfrenta con los fundamentos de su ser, con su palabra primera. Al proferir esa palabra original, el hombre se creó. Aquiles y Odiseo son algo más que dos figuras heroicas: son el destino griego creándose a sí mismo. El poema es mediación entre la sociedad y aquello que la funda. Sin Homero, el pueblo griego no sería lo que fue. El poema nos revela lo que somos y nos invita a ser eso que somos.
   Los partidos políticos modernos convierten al poeta en propagandista y así lo degradan. El propagandista disemina en la «masa» las concepciones de los jerarcas. Su tarea consiste en trasmitir ciertas directivas, de arriba para abajo. Su radio de interpretación es muy reducido (ya se sabe que toda desviación, aun involuntaria, es peligrosa). El poeta, en cambio, opera de abajo para arriba: del lenguaje de su comunidad al del poema. En seguida, la obra regresa a sus fuentes y se vuelve objeto de comunión. La relación entre el
poeta y su pueblo es orgánica y espontánea. Todo se opone ahora a este proceso de constante recreación. El pueblo se escinde en clases y grupos; después, se petrifica en bloques. El lenguaje común se transforma en un sistema de fórmulas. Las vías de comunicación tapiadas, el poeta se encuentra sin lenguaje en que apoyarse y el pueblo sin imágenes en que reconocerse. Hay que aceptar con lealtad esta situación. Si el poeta abandona su destierro —única posibilidad de auténtica rebeldía— abandona también la poesía y la posibilidad de que ese exilio se transforme en comunión. Porque entre el propagandista y su auditorio se establece un doble equívoco: él cree que habla el lenguaje del pueblo; y el pueblo, que escucha el de la poesía. La soledad gesticulante de la tribuna es total e irrevocable. Ella —y no la del que lucha a solas por encontrar la palabra común» sí que es soledad sin salida y sin porvenir.
   Algunos poetas creen que un simple cambio verbal basta para reconciliar poema y lenguaje social. Unos
resucitan el folklore; otros se apoyan en el habla coloquial Mas el folklore, preservado en los museos o en
regiones aisladas, ha dejado de ser lenguaje desde hace varios siglos: es una curiosidad o una nostalgia. Y en
cuanto al habla desgarrada de las urbes: no es un lenguaje, sino el jirón de algo que fue un todo coherente y
armónico. El habla de la ciudad tiende a petrificarse en fórmulas y slogans y sufre así la misma suerte del arte
popular, convertido en artefacto industrial, y la del hombre mismo, que de persona se transforma en masa. La explotación del folklore, el uso del lenguaje coloquial o la inclusión de pasajes deliberadamente antipoéticos o prosaicos en medio de un texto de alta tensión son recursos literarios que tienen el mismo sentido que el empleo de dialectos artificiales por los poetas del pasado. En todos los casos se trata de procedimientos característicos de la llamada poesía minoritaria, como las imágenes geográficas de los poetas «metafísicos» ingleses, las alusiones mitológicas de los renacentistas o las irrupciones del humor en Lautréamont y Jarry. Piedras de toque, incrustadas en el poema para subrayar la autenticidad del resto, su función no es distinta a la del empleo de materiales que tradicionalmente no pertenecían al mundo de la pintura. No en balde se ha comparado The Waste Land a un collage. Lo mismo puede decirse de ciertos poemas de Apollinaire. Todo esto posee eficacia poética, pero no hace más comprensible la obra. Las fuentes de la comprensión son otras: radican en la comunidad del lenguaje y de los valores. El poeta moderno no habla el lenguaje de la sociedad ni comulga con los valores de la actual civilización. La poesía de nuestro tiempo no puede escapar de la soledad y la rebelión, excepto a través de un cambio de la sociedad y del hombre mismo. La acción del poeta contemporáneo sólo se puede ejercer sobre individuos y grupos. En esta limitación reside, acaso, su eficacia presente y su futura fecundidad.
   Los historiadores afirman que las épocas de crisis o estancamiento producen automáticamente una poesía
decadente. Condenan así la poesía hermética, solitaria o difícil. Por el contrario, los momentos de ascenso
histórico se caracterizan por un arte de plenitud, al que accede toda la sociedad. Si el poema está escrito en lo que llaman el lenguaje de todos, estamos ante un arte de madurez. Arte claro es arte grande. Arte oscuro y para pocos, decadente. Ciertas parejas de adjetivos expresan esta dualidad: arte humano y deshumano,
popular y minoritario, clásico y romántico (o barroco). Casi siempre se hace coincidir estas épocas de
esplendor con el apogeo político o militar de la nación. Apenas los pueblos tienen grandes ejércitos y jefes
invencibles, surgen los grandes poetas. Otros historiadores aseguran que esa grandeza poética se da un poco antes —cuando enseñan los dientes los ejércitos— o un poco después —cuando los nietos de los
conquistadores digieren las ganancias. Deslumbrados por esta idea forman parejas radiantes: Racine y Luis
XIV, Garcilaso y Carlos V, Isabel y Shakespeare. Y otras oscuras, crepusculares, como las de Luis de
Góngora y Felipe IV, Licofrón y Ptolomeo Filadelfo.
   Por lo que toca a la oscuridad de las obras, debe decirse que todo poema ofrece, al principio, dificultades. La creación poética se enfrenta siempre a la resistencia de lo inerte y horizontal. Esquilo padeció la acusación de oscuridad. Eurípides era odiado por sus contemporáneos y fue juzgado poco claro. Garcilaso fue llamado descastado y cosmopolita. Los simbolistas fueron acusados de herméticos y decadentes. Los «modernistas» se enfrentaron a las mismas críticas. La verdad es que la dificultad de toda obra reside en su novedad. Separadas de sus funciones habituales y reunidas en un orden que no es el de la conversación ni el del discurso, las palabras ofrecen una resistencia irritante. Toda creación engendra equívocos. El goce poético no se da sin vencer ciertas dificultades, análogas a las de la creación. La participación implica una recreación; el lector reproduce los gestos y experiencias del poeta. Por otra parte, casi todas las épocas de crisis o decadencia social son fértiles en grandes poetas: Góngora y Quevedo, Rimbaud y Lautréamont, Donne y Blake, Melville y Dickinson. Si hemos de hacer caso al criterio histórico, Poe es la expresión de la
decadencia sudista y Rubén Darío de la extrema postración de la sociedad hispanoamericana. ¿Y cómo
explicar a Leopardi en plena disolución italiana y a los románticos germanos en una Alemania rota y a
merced de los ejércitos napoleónicos? Gran parte de la poesía profética de los hebreos coincide con las
épocas de esclavitud, disolución o decadencia israelita. Villon y Manrique escriben en lo que se ha llamado el «otoño de la Edad Media». ¿Y qué decir de la «sociedad de transición» en que vive Dante? La España de
Carlos IV produce a Goya. No, la poesía no es un reflejo mecánico de la historia. Las relaciones entre ambas son más sutiles y complejas. La poesía cambia, pero no progresa ni decae. Decaen las sociedades.
   En tiempos de crisis se rompen o aflojan los lazos que hacen de la sociedad un todo orgánico. En épocas de cansancio, se inmovilizan. En el primer caso la sociedad se dispersa; en el segundo, se petrifica bajo la tiranía
de una máscara imperial y nace el arte oficial. Pero el lenguaje de sectas y comunidades reducidas es propicio
a la creación poética. La situación que exilia del grupo da a sus palabras una tensión y un valor particulares»
lodo idioma sagrado es secreto, Y a la inversa: todo idioma secreto —sin excluir al de conjurados y
conspiradores— colinda con lo sagrado. El poema hermético proclama la grandeza de la poesía y la miseria
de la historia. Góngora es un testimonio de la salud del idioma español tanto como el Conde duque de
Olivares lo es de la decadencia de un Imperio. El cansancio de una sociedad no implica necesariamente la
extinción de las artes ni provoca el silencio del poeta. Más bien es posible que ocurra lo contrario: suscita la
aparición de poetas y obras solitarias. Cada vez que surge un gran poeta hermético o movimientos de poesía
en rebelión contra los valores de una sociedad determinada, debe sospecharse que esa sociedad, no la poesía, padece males incurables. Y esos males pueden medirse atendiendo a dos circunstancias: fe ausencia de un lenguaje común y la sordera de la sociedad ante el canto solitario. La soledad del poeta muestra el descenso social. La creación, siempre a la misma altura, acusa la baja de nivel histórico. De ahí que a veces nos parezcan más altos los poetas difíciles. Se trata de un error de perspectiva. No son más altos: simplemente, el mundo que los rodea es más bajo 6.
   El poema se apoya en el lenguaje social o comunal, pero ¿cómo se efectúa el tránsito y qué ocurre con las
palabras cuando dejan la esfera social y pasan a ser palabras del poema? Filósofos, oradores y literatos
escogen sus palabras. El primero, según sus significados; los otros, en atención a su eficacia moral,
psicológica o literaria. El poeta no escoge sus palabras. Cuando se dice que un poeta busca su lenguaje, no
quiere decirse que ande por bibliotecas o mercados recogiendo giros antiguos y nuevos, sino que, indeciso,
vacila entre las palabras que realmente le pertenecen, que están en él desde el principio, y las otras aprendidas en los libros o en la calle. Cuando un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya estaba en él. Y él ya estaba en ella. La palabra del poeta se confunde con su ser mismo. Él es su palabra. En el momento de la creación, aflora a la conciencia la parte más secreta de nosotros mismos. La creación consiste en un sacar a luz ciertas palabras inseparables de nuestro ser. Ésas y no otras. El poema está hecho de palabras necesarias e insustituibles. Por eso es tan difícil corregir una obra ya hecha. Toda corrección implica una recreación, un volver sobre nuestros pasos, hacia dentro de nosotros. La imposibilidad de la traducción poética depende también de esta circunstancia. Cada palabra del poema es única. No hay sinónimos. Única e inamovible: imposible herir un vocablo sin herir todo el poema; imposible cambiar una coma sin trastornar todo el edificio. El poema es una totalidad viviente, hecha de elementos irreemplazables. La verdadera traducción no puede ser, así, sino recreación.
   Afirmar que el poeta no emplea sino las palabras que ya estaban en él, no desmiente lo que se ha dicho acerca de las relaciones entre poema y lenguaje común. Para disipar este equívoco basta recordar que, por su naturaleza misma, todo lenguaje es comunicación. Las palabras del poeta son también las de su comunidad. De otro modo no serían palabras. Toda palabra implica dos: el que habla y el que oye. El universo verbal del poema no está hecho de los vocablos del diccionario, sino de los de la comunidad. El poeta no es un hombre rico en palabras muertas, sino en voces vivas. Lenguaje personal quiere decir lenguaje común revelado o transfigurado por el poeta. El más alto de los poetas herméticos definía así la misión del poema: «Dar un sentido más puro a las palabras de la tribu». Y esto es cierto hasta en el sentido más superficial de la frase: vuelta al significado etimológico del vocablo y, asimismo, enriquecimiento de los idiomas. Gran número de voces que ahora nos parecen comunes y corrientes son invenciones, italianismos, neologismos y latinismos de Juan de Mena, Garcilaso o Góngora. Las palabras del poeta son también las de la tribu o lo serán un día. El poeta transforma, recrea y purifica el idioma; y después, lo comparte. Ahora que, ¿en qué consiste esta purificación de la palabra por la poesía y qué se quiere decir cuando se afirma que el poeta no se sirve de las palabras, sino que es su servidor?
   Las palabras, frases y exclamaciones que nos arrancan el dolor, el placer o cualquier otro sentimiento, son
reducciones del lenguaje a su mero valor afectivo. Los vocablos así pronunciados dejan de ser, estrictamente, instrumentos de relación. Croce observa que no se trata, propiamente, de expresiones verbales: les falta el elemento voluntario y personal y les sobra la espontaneidad casi maquinal con que se producen. Son frases hechas, de las que está ausente todo matiz personal. No es necesario aceptar el juicio del filósofo italiano para darse cuenta de que, incluso si se trata de verdaderas expresiones, carecen de una dimensión imprescindible: ser vehículos de relación. Toda palabra implica un interlocutor. Y lo menos que se puede decir de esas expresiones y frases con que maquinalmente se descarga nuestra afectividad es que en ellas el interlocutor está disminuido y casi borrado. La palabra sufre una mutilación: la del oyente.
   En alguna parte Valéry dice que «el poema es el desarrollo de una exclamación». Entre desarrollo y
exclamación hay una tensión contradictoria; y yo agregaría que esa tensión es el poema. Si uno de los dos
términos desaparece, el poema regresa a la interjección maquinal o se convierte en amplificación elocuente,
descripción o teorema. 1E\ desarrollo es un lenguaje que se crea a sí mismo frente a esa realidad bruta y
propiamente indecible a que alude la exclamación. Poema: oreja que escucha a una boca que dice lo que no
dijo la exclamación. El grito de pena o júbilo señala al objeto que nos hiere o alegra; lo señala pero lo
encubre: dice ahí está, no dice qué o quién es. La realidad indicada por la exclamación permanece
innombrada: está ahí, ni ausente ni presente, a punto de aparecer o desvanecerse para siempre. Es una
inminencia ¿de qué? El desarrollo no es una pregunta ni una respuesta: es una convocación. El poema —boca que habla y oreja que oye— será la revelación de aquello que la exclamación señala sin nombrar. Digo
revelación y no explicación. Si el desarrollo es una explicación, la realidad no será revelada sino elucidada y
el lenguaje sufrirá una mutilación: habremos dejado de ver y oír para sólo entender.
   Un extremo contrario es el uso del lenguaje con fines de intercambio inmediato. Entonces las palabras dejan de tener significados precisos y pierden muchos de sus valores plásticos, sonoros y emotivos. El interlocutor no desaparece; al contrario, se afirma con exceso. La que se adelgaza y atenúa es la palabra, que se convierte en mera moneda de cambio. Todos sus valores se extinguen o decrecen, a expensas del valor de relación.
   En el caso de la exclamación, la palabra es grito lanzado al vacío: se prescinde del interlocutor. Cuando la
palabra es instrumento del pensamiento abstracto, el significado lo devora todo: oyente y placer verbal.
Vehículo de intercambio, se degrada. En los tres casos se reduce y especializa. Y la causa de esta común
mutilación es que el lenguaje se nos vuelve útil, instrumento, cosa. Cada vez que nos servimos de las
palabras, las mutilamos. Mas el poeta no se sirve de las palabras. Es su servidor. Al servirlas, las devuelve a
su plena naturaleza, les hace recobrar su ser. Gracias a la poesía, el lenguaje reconquista su estado original.
En primer término, sus valores plásticos y sonoros, generalmente desdeñados por el pensamiento; en seguida, los afectivos; y, al fin, los significativos. Purificar el lenguaje, tarea del poeta, significa devolverle su
naturaleza original. Y aquí tocamos uno de los temas centrales de esta reflexión. La palabra, en sí misma, es
una pluralidad de sentidos. Si por obra de la poesía la palabra recobra su naturaleza original —es decir, su
posibilidad de significar dos o más cosas al mismo tiempo—, el poema parece negar la esencia misma del
lenguaje: la significación o sentido. La poesía sería una empresa fútil y, al mismo tiempo, monstruosa: ¡despoja al hombre de su bien más precioso, el lenguaje, y le da en cambio un sonoro balbuceo ininteligible!
¿Qué sentido tienen, si alguno tienen, las palabras y frases del poema?
_________________________________________________________________________________
1 Hoy, quince años después de escrito este párrafo, no diría exactamente lo mismo. La lingüística, gracias sobre todo a N. Trubetzkoy y a Román Jakobson, ha logrado aislar al lenguaje como un objeto, al menos en el nivel fonológico. Pero si, como dice el mismo Jakobson, la lingüística ha anexado el sonido al lenguaje (fonología), aún no ha realizado la operación complementaria: anexar el sentido al sonido (semántica). Desde este punto de vista mi juicio sigue siendo válido. Señalo, además, que los descubrimientos de la lingüística —por ejemplo: la concepción del lenguaje como un sistema inconsciente y que obedece a leyes estrictas e independientes de nuestra voluntad—convierten más y más a esta ciencia en una disciplina central en el estudio del hombre. Como parte de esa ciencia general de los signos que propone Lévi—Strauss, la lingüística colinda, en uno de sus extremos, con la cibernética y, en el otro, con la antropología. Así, quizá será el punto de unión entre las ciencias exactas y las ciencias humanas.(Nota de 1964,)
2 Wilbur Marshall Urban, Lenguaje y realidad, Lengua y Estudios Literarios, México, Fondo de Cultura
Económica, 1952.
3 Hoy no afirmaría de modo tan tajante las diferencias entre comunicación animal y humana. Cierto, hay
ruptura o hiato entre ellas pero ambas son parte de ese universo de la comunicación, presentido por todos los poetas
bajo la forma de la analogía universal, que ha descubierto la cibernética. (Nota de 1964)
4 Op. dt
5 Op. cit.
6 Sobre «Poesía, sociedad y Estado», véase el Apéndice i, pág. 277.

79 comentarios:

  1. Alumna.Yenderlyn Aniuska Montilla
    Estudiante:Educacion mencion Castellano y Literatura
    Seccion:02
    El Arco y La Lira.Octavio Paz

    Octavio Paz en la parte de poesìa y poema,da a conocer la naturaleza ya que es un metodo de liberaciòn interior.El poema no es solo una forma literaria,si no un lugar de encuentro entre la poesìa y el hombre,cada poema es ùnico irreductible e irepetible.
    Se intenta explicar el porquè,el còmo y el para que se escribiò un poema por su parte la poesìa no es la suma de todos los poemas,cada creaciòn poètica es la unidad autosuficiente, consiste en que son obras,productos humanos,obras de manera estraña creada por una tècnica que muere en el momento mismo de la creaciòn el estilo es el punto de partido de todo intento creador,el poeta se alimenta de estilos sin estos no habria poema,uno de los componentes importantes del poema es el lenguaje.
    Los sistemas expresivos dotados del poder significativo y comunicativo son esencialmente el lenguaje ya que el hombre es un ser de palabras,y todo aprendizaje comienza con la enseñanza y termina con la revelaciòn de las palabras.La esencia del lenguaje es la representaciòn Darstellung experiencia por medio de otro la relaciòn entre en signo y el simbolo,el lenguaje es algo exclusivo del hombre antes de hablar gesticula y hay estan precentes los 3 elementos del mismo:Indicaciòn,emosiòn,y representaciòn.El hombre es hombre gracias al lenguaje el poema es lenguaje erguido cada palabra del poema es ùnica ya que esta hecho de palabras necesarias e insustituibles.Gracias a la poesìa el lenguaje reconquista el estado original.

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    1. Revisar ortografía, uso de signos de puntuación y redacción.

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  2. Alumna: Marheris Nava
    Estudiante de: Educacion Basica Integral
    Seccion: 03
    El arco y la lira. Octavio Paz

    Octavio paz habla de la poesia y el poema, como son tan iguales y tan distintos, teniendo diferentes estructuras pero que al final complementa a la otra. Expresa como la poesia posee poder, salvacion, abandono, sufrimiento, alegria y un sin fin de emociones y conceptos que pueden cambiar el mundo mendiante el lenguaje. El poema es producto humano, elaborado a base del conocimiento linguistico, humano y cultural. La poesia, como todo, parte de simisma al mismo tiempo, lo que lo vuelve la vision de Octavio Paz metaforica. En la parte del lenguaje se habla de como se debe conservar el mismo al pasar de los años, de la riqueza y la belleza de los vocablos, de como ha y sigue evolucionando el lenguaje con el paso de los años, lo que se ve reglejado en la literatura, en la historia y sobre todo, en nosotros mismos... ya que somos un reflejo de lo que conocemos, de lo que hablamso y de lo que leemos.

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  6. C.I.027245801
    Educación mención biología y química
    sección 03
    Sin duda alguna la poesía nos hace recordar,vivir,experimentar y conocer , también nos hace conocer otro mundo,lleno de rima,lleno de sentimiento puro y amor a si mismo y hacia el otro;el poema pueden ser expresiones de algo vivido,en algún momento de su época,con un estilo propio ya que el poema debe ser único e irrepetible;el poema esta lleno de palabras y un poeta no piensa o no construye de la misma manera que el otro;una parte de la poesía o de un poema,es el lenguaje o la gramática utilizada en ello, y es que toda palabra tiene una gran fuerza poética,que al utilizarla estalla todo su potencial,pero esta fuerza cae en el hombre que la pronuncia;con esto se puede construir un poema,pero hay que recordar que la poesía viene del interior o de los mas remotos sentimientos de cada una de las personas.

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  8. Estudiante: Daniel Guiñan
    C.I: 26.784.314
    Sección: N° 2
    Educación Mención Física y Matemática

    Según en los capítulos del Libro: El Arco y La Lira (1956), de Octavio

    -Poema y Poesía: Nos explica y relata como la poesía ha sido una herramienta importante y concreta en el desarrollo lingüístico de la vida del hombre, sin embargo la poesía, de ser una expresión literaria, va más allá de su propia expresión. La poesía desencadena acciones en un innumerable tipo de emociones, acontecimiento, historias, hechos, que se ven reflejadas en el poeta y su sociedad. Además el poema no es solamente una forma literaria común y corriente, en su lugar es el ambiente lírico donde el poeta puede expresar, su forma de ser ante la sociedad y lo que él quiere expresar ante el mundo. Durante la acción poética se observa la inspiración que establece con la naturaleza que le rodea al momento de expresar dicha expresión literaria. En un resumen más exacto, la poesía es el idioma espiritual del hombre, donde toda su naturaleza es expresada en un sistema de vocablos.

    -El lenguaje: El siguiente capítulo nos explica como el lenguaje al pasar de los siglos ha sido el método más importante de la comunicación de los seres vivos, en lo que de su existencia, y nos indica cómo se conservar el mismo al pasar del tiempo, con métodos revolucionarios de lo que leemos y hablamos en las distintas historias, en donde actúan los signos y símbolos en el lenguaje humano, lo es de carácter exclusivo y posee tres elementos esenciales en su desarrollo: Indicación, emoción y representación.

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  9. Estudiante:anderson Gonzalez
    C.I:25919379
    Sección:N 2
    Educación Mención física y matemática

    Arco y la lira.Octavo Paz

    En esta lectura,se plantea una reflexión sobre el fenómeno entendido como una manifestación que se hace presente a la conciencia de un sujeto y aparece como objeto de su percepción;es decir,OCtavio Paz explica la manera en que la poética está directamente relacionada con la experiencia del ser humano:sin el ser humano:lector,espectador o habitante de una obra,no se puede hablarse la existencia del fenómeno poético.

    Octavo Paz explica la diferencia entre poema y poesía, destacando que no todo poema es poesía, pero que toda poesía puede ser poema,y mucho mas que poema.

    En el primer capítulo se pregunta sobre que es poema,y habla sobre los componentes de éste: el lenguaje,el ritmo,el verso y la prosa ,y la imagen.A través de ellos explica cómo el poema es más que una forma literaria;el poema,para Paz,es un lugar de encuentro entre el hombre y la poesía.




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    1. Mejorar la redacción, distribución y extensión de cada párrafo.

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  11. Alumna: Andrea Vieras.
    C.I: 25.832.774
    Sección: 02

    La poesía, signo constante del ingenio y de la creatividad humana; la dulce liberación de los pesares mundanos, tan silenciosa y aun así, tan potente. Cargando en cada nota, en cada ritmo, una fuerza ensordecedora, capaz de marcar hasta el más frío corazón.
    Aun así, la poesía y el poema no son lo mismo, no todo poema posee poesía en sus líneas, igual que no en toda pintura existe la belleza o el arte. Para ser poesía, se necesita de la emoción y del sufrimiento de las cosas. El sentir y proyectar el dolor más puro, la melancolía del ser, su abandono, sus alegrías. Comunicarlos al mundo con cantares melodiosos.
    Si un poema es vacío, no es más que la ilusión de poesía; escritos muertos sin mayor significado, incapaces de revolucionar los sentidos. El poema es el resultado de la magnífica mano poeta, el hijo fruto de su amor con esta amante callada.
    La poesía es arte y arrebato, la expresión en su estado más puro, capaz de proyectarse de diferentes maneras y qué es el poema, un medio, tal vez una obra, pero no es el todo.
    La poesía por su parte... no se conforma con las palabras en el papiro, porque es ella la llave maestra que da lugar a la inspiración, aquella que está incluso en las pequeñas cosas de la vida mortal, como la belleza de las aves en el parque, la majestuosidad de un gato en su dormitar, la pasión de dos cuerpos entregándose y amándose. La poesía es todo eso y más, tan clara y a veces tan oculta en los pasajes de nuestras efímeras vidas.
    Sin embargo, la poesía no nació sola, no es la diosa principal de la historia, sino, la coprotagonista de la misma. El lenguaje es el originador de todo, desde las pequeñas palabras, hasta los más extensos manuscritos, independientemente de si es idioma escrito o hablado. Muriendo y renaciendo con el pasar de los siglos, como el ave fénix. Entregándole al hombre el don de la palabra, de la fuerza de la expresión, y es que no hay terror más grande que una palabra errada y con poder. Por eso, es importante saber cómo se expresan las cosas y a veces, calmar en músculo palpitante y naciente en nuestras bocas.
    El lenguaje permite de igual forma, la interpretación de las cosas a nuestro alrededor, es aquí cuando se comprende algo importante: la comunicación necesita del lenguaje para existir, como el humano necesita de la comida para crecer.
    Primer ejemplo: al referirnos a la poesía, se da la idea del arte, de la inspiración como expresión; ya tocando el punto del poema, es solo el instrumento, uno de los tantos donde se proyecta esa inspiración.
    Esto ocurre de igual manera con un cuadro, el cuadro no es arte en sí, es una parte de ella, para ser arte, debe tener belleza y para tener belleza, se necesita de la sensibilidad del proyectar las cosas, el lograr captarlas y digerirlas.
    Segundo ejemplo: al hablar de la fuerza de una palabra, se refiere de la magnitud que un pensamiento puede llegar y congeniar con la psiques humana. Un caso muy conocido son las ideologías o alguna creencia, por muy erradas que sean, su grado de convencimiento puede ser tal que las personas la tomaran y la adoptaran para sí.

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  12. Estudiante:Luis Fernando santos Gonzalez
    CI: 27051977
    Sección:3
    Educación integral

    El arco y la lira de octavio paz

    Intenta comprender al poeta y al lenguaje,defiende la inmanencia del poeta al afirmar: que el poeta sin dejar de ser palabra,trasciende a la historia, la poesía hace sentir muchos sentimientos como si tuvieras mariposas en la barriga,el poeta tiene que ser exclusivo al momento de escribir un poema, todo esto se basa en relacionar poema,poeta,poesia,y lector,cosas evidencia les que tiene que manejar un poeta,en cuanto el punto de vista de pensar de cada quien.
    Octavio paz define la historia del hombre como palabra y pensamiento puro, ya que cada persona piensa diferente, esto es lo que lo hace especial a cada poeta,la creación de poesía se inicia como violencia sobre el lenguaje,la poesía consiste en expresar lo que sientes,muchos poetas hoy en día están anciosos de salvar la barrera de vacío que hay en la modernidad,ya que la tecnología en estos momentos esta por enzima de la poesia, y eso es lo que muchos poetas quieren rescatar.la creación de la poética,los poetas necesitan de pasión y amor al momento de evidenciar un poema.el poema va mucho mas que el amor se basa en unas serie de conocimientos los cuales serán formados para crear un lenguaje de forma lirica,la poesía vive en las capas mas profundas del ser,en tanto que las ideologías y todo lo que llamamos ideas se constituyen para hacer la forma más superficial de la conciencia poética.
    Para finalizar la poesía comprende el ser de cada persona y lo hace vivir emociones únicas que solo te lo ofrece la poesía.

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  13. Estudiante:Maribel Jiménez Valecillos
    CI:27888485
    Sección: 2



    La poesía es el lenguaje del hombre,un lenguaje primitivo,forma de expresar lo que se siente,es todo y nada a la vez,tan parecidas y tan distintas,es el enfrentamiento de un sin fin de emociones en un mismo lugar,a veces es hija del azar o fruto del calculo. Cada poema es único,dichosos aquellas personas que pueden exteriorizar lo que sienten a través de palabras,plasmadas en un papel y hacer de ello una obra,una maravilla. El poema no tiene un estilo se alimenta de ello,pero se basa en el lenguaje,los estilos nacen,crecen y mueren.los poemas permanecen y cada uno constituye una unidad auto suficiente,un ejemplar aislado e inigualable. Con respecto a el lenguaje,es sinónimo de aprendizaje es indispensable,pues el hombre es inseparable de las palabras,sin ellas es inasesible. El hombre es un ser de palabras,estamos hechos de palabras.

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  14. Estudiante: Evelyn Pérez
    C.I. 27.070.676
    Sección: Nº 02
    Educación mención Física y Matemática

    Definir la poesía según Octavio Paz seria limitarla, cortarle libertad a las palabras que han sido capaz de cambiar el mundo, el arte de hablar, pintar y crear, porque la actividad poética es un cambio por naturaleza del lenguaje primitivo...

    ‘’Ana Enriqueta Terán. La poesía se eleva hasta la mano que la traza, en el climax de los destellos para nombrar el más alto, y profundo deseo...’’

    ‘’... Necesito un anillo delirante para la oculta sombra de mi mano un archivo de mar para el verano...’’

    Es la experiencia la que justifica las definiciones de poesía y las separa del poema, es por esto no todo poema contiene poesía, por otra parte, hay poesía sin poema, paisajes hechos que pueden ser poéticos.

    El poeta utiliza, adapta o imita el fondo común de su época esto es, el estilo de su tiempo, a la vez une todos esos materiales y crea una obra única. Ramón Palomares capta los objetos más cotidianos y rutinarios.

    ...’’Te diré cuerdita del rio cuerdita de la montaña, pájaro de los siete colores...’’

    El lenguaje: En sus inicios se relacionó con la actitud del hombre, las palabras eran importantes y mágicas, existía una necesidad de respetar el lenguaje y este lenguaje es motivo de la existencia de la gramática; surge la ciencia del lenguaje, más tarde crece su autonomía denomina y ocupa los espacios más importantes y las palabras toman fuerza al unirse al pensamiento; porque las palabras aisladas pierden significado se necesitan las unas a las otras. Se desconoce la mal formación de las palabras entre la imagen, el objeto todo cambia por la interpretación que se le dan a las palabras, aun así los signos deben ser explicados y no hay otro medio para hacer sino el lenguaje donde las palabras que existen por un tiempo, y explican la realidad del hombre, es por esto que la ciencia del lenguaje presento la noción del lenguaje como objeto, la palabra existe porque el objeto existe. Según Pedro Díaz Seijas:

    ‘’... Las palabras tienen ciclos vitales, como los seres, nacen por una necesidad. El hombre las crea para nombrar las cosas. Tienen su esplendor y su ocaso. Como dice Pierre Giraud: ‘’ Al igual que un jardín, se escogen las especies, se seleccionan las semillas, se plantan, se injertan, se cruzan, etc. Y las plantas viven, prosperan unas y se marchitan, otras más son ahogadas por vecinos demasiados exuberantes, se realizan hibridaciones naturales. ’’ De la misma manera hay una creación consciente y una evolución espontanea de la lengua...’’
    No podemos vivir aislados del lenguaje estamos en el mundo con las palabras, el lenguaje muestra una realidad, es inseparable del hombre, es su existencia. Los sonidos de los animales constituyen un conjunto de signos comprendido por otros animales, no existe un pensamiento abstracto en el lenguaje animal, en el habla de los números hay una complejidad.

    La escala fonética de los monos es enteramente subjetiva, solo expresan emociones, no designan ni describen objetos.

    El lenguaje y mito son metáforas de la realidad, ya que consiste en representar un elemento por otro, el lenguaje tiende espontáneamente a cristalizar en metáforas. Las palabras chocan entre sí.

    Ejemplo: poesía Lazo Martí

    ‘’ ¡oh, madre! El áureo broche de tus días,
    y tus campos que amó la primavera,
    retienen prisionera el alma de mis muertas alegrías,
    muda legión de sombras espectrales en momentos de espera...’’

    El lenguaje del poeta es el de su comunidad de poetas que forman una complicidad en la palabra.

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  15. Génesis González
    C.I.: 27.152.752
    Sección Nº 02
    Educación Mención Lenguas Extranjeras
    El Arco y La Lira - Octavio Paz

    La poesía y el poema son una manera de manifestación o expresión en forma literaria, tienden a ser confundidas debido a su estrecha similitud, ya que cualquier persona con la capacidad y sentimiento de necesidad de plasmar sus emociones, puede usarlas para crear una obra a través de lo que está sintiendo o presenciando, ya sean sentimientos o pensamientos del autor, como también puede inspirarse en conceptos como la belleza en general. Son una manera de librarse, de ser escuchado, incluso de sentir, tanto para el que escribe, como para el que lee, es una forma crear arte con el lenguaje. Sin embargo ambas no significan exactamente lo mismo, se diferencian en la manera de ser compuestas, refiriéndose a la poesía puede tratarse de un concepto más amplio en cuanto a lo que se quiere expresar, en cambio un poema se basa específicamente en un tema determinado, sin importar que tenga o no rima, según Paz, “El poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre”.

    Por otro lado relata sobre el lenguaje, el cual ha sido modificado a medida que pasan los años, sin ser menos importante, pues sigue siendo esencial para el hombre, es exclusivo de él, de hecho es un ser inseparable de las palabras, hay diferentes formas de representarlo, a través de señas, signos, símbolos, y acciones, ya que pueden ser respuestas espontáneas a un estímulo, el lenguaje se manifiesta sin ni siquiera abrir la boca, es una manera de ser libre incluso al no expresarlo o hablarlo.

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  16. Abigail Vicent
    C.I 26413974
    Educación mención castellano y literatura
    Sección 02
    La poesía es útil, de diferentes maneras podemos expresar o liberar tensiones , podemos conquistar a alguien aunque en pleno siglo XXI ya ni recuerdan la poesía ni las enseñanzas que van detrás de cada verso .La poesía no es una actividad mágica ni religiosa, ni el espíritu que la expresa, los medios de que se vale, su origen y su fin, muy bien pueden ser mágicos o religiosos.
    Cada poema es único en cada obra el autor deja su marca su sentir. Hay muchos sentimientos encontrados en cada poema expresan amoríos, hablan del heroísmo o de la sensualidad de alguien que de verdad marco un verdadero sentimiento en ellos.

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  17. Alumna:Johansy Fajardo
    CI:26877500
    Seccion:02
    La poesía es un de las formas sublimes del hombre para expresarse, en ella se puede mostrar el alma pura y llena de sentimientos que podrían estar escondidos en los mas interno del ser humano, la poesía transforma algo banal en algo extraordinario, algo con lo que nuestro espíritu se sienta tan en paz y que nuestros ojos puedan ver con nueva luz algo que antes no significaría nada, pero verlo pueda ser fuente de alegría, éxtasis y tristezas. Es así como en ella podemos ver que no todo lo que el ser humano es capaz de crear es destrucción si no también belleza e innovación.
    Un lugar con cuatro paredes y un techo no es un hogar, mas sin embargo, cuando en este lugar hay personas que se aman, con toda la certeza del mundo se le llamaría hogar, lo mismo ocurre con la poesía cualquier persona puede escribir pero si no se pone amor esas palabras por si solas no significan nada.

    El lenguaje es la forma real o grafica que poseemos los seres humanos para expresarnos y comunicarnos, las palabras son representadas por la intensidad de cómo sentimos, el lenguaje nos ha ayudado a comunicarnos poder expresar ya sea con signos o sonidos, pensamientos que están en nuestra cabeza y que podemos hacer que personas ajenas a nuestro sentir sepan y entiendan que es lo que hay en nuestro interior.
    Para muchas personas no es fácil el expresarse verbalmente pero que la escritura les ofrece un refugio que hace que todos sus sentimientos sean profundos y más expresivos que los sonidos que salen de nuestras bocas

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  18. José Atilio Quintero
    CI:27051524
    Sección:#03
    Educación Mención Química y Biología
    Materia:Lenguaje y Comunicación

    El Arco y la Lira (Octavio Paz)
    Primeramente lo define como un conocimiento,salvación, poder,y abandonó donde menciona Aisla-Une hija del azar-fruto del calculo donde lo expresa en lenguaje primitivo; de la misma forma menciona que la creación poética es una unidad auto suficiente.También que cuando la poesía se da como una condensación al azar es una cristalización de poderes y circunstancias ajenas a la voluntad creadora del poeta nos enfrentamos al poético. Simultáneamente dice que las formas,sonido y colores si bien son instrumentos estéticos que ayudan en una obra de arte,en el poema logran transcender y transportar su valor primario para formar la palabra poética. Al igual Paz intenta reivindicar al poeta y al lenguaje,describe la relación poeta a poema a lector en cuanto cada uno valida al otro,de igual forma para el escritor la palabra define al humano,la historia del hombre es palabra y pensamiento.Finalmente la lectura hace a la persona capaz de interpretar su propio conocimiento y reconocer lo más significativo de la historia lingüística.

    Reflexión: La magia de la imagen dice Paz que esta puede unir esas dos imágenes y crear una frase que diga:Las plumas ligeras son piedras pesadas así, llegamos a que la imagen dice lo indecible entre el "yo poético".

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    1. M´s allá de tomar frases casi exactas del escritor, importa su aporte crítico. Cuidar la concordancia de género y número en las partes de la oración, es el caso de la expresión:"nos enfrentamos al poético"

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  19. Digna D González
    CI. 27.466.980
    Sección: 02
    Octavio Paz. El Arco y La Lira.



    La poesía brinda una gran satisfacción de libertad, una sensación de inspiración a lo que nos apasiona, a lo que nos gusta, nos motiva, nos llena como persona, es así como la poesía y el poema nos enseña una historia fuera de la historia (algunas veces), nos relata ciencia ficción, amores, desamores, tristezas, felicidad, atrocidades así como también bendiciones, nos ayuda a dejar volar la imaginación humana, a recordar lo irrecordable, a llorar, reír, quejarse, amar o despreciar, es aquello que con tal solo un párrafo nos llena de tantas emociones que no podamos explicar, muchas veces vivido y padecido en carne propia. La poesía es la suma de todos los poemas. El poema y la poesía es el arte de expresar nuestra alma en un texto, o en algo ilustrativo.


    La poesía como arte de expresión se lleva a cabo mediante el lenguaje, es la manera de proyectar, reflejar o plasmar en un escrito la belleza de los vocablos y de esa manera interactuar con el ser que de una u otra forma lleva constantemente historias silenciadas y que encuentra libertar en la poesía. El lenguaje es el medio de comunicación entre sí, uno de los mayores emisores de comunicación. Es indispensable no tener el lenguaje como principal actor en nuestra vida y en la poesía.

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    1. La frase final: Es indispensable no tener el lenguaje... o en cambio quiso decir: Es indispensable tener el lenguaje...(¿?)

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  20. Brigitte Santos
    CI: 26641705
    Sección:03
    Educación Mención Básica Integral

    Octavo Paz expresa que la poesía es la acción capaz de cambiar al mundo; que es salvación conocimiento y una forma de liberación interior, la poesía crea otro mundo. Es sentimiento, emoción, experiencias vividas, intuición, lenguaje primitivo y copia de lo real. Él poema es creación, él lugar de encuentro entre la poesía y él hombre, cada poema es único e irrepetible, cada obra tiene vida propia; cuando un poeta adquiere un estilo, una manera, deja de ser poeta y se convierte en constructor de artefactos literarios, los estilos nacen, crecen y mueren en cambio los poemas permanecen y cada una de ellas constituye una unidad autosuficiente, un ejemplar aislado, que no se repetirá jamás. Para muchos poetas una tela, una escultura, una danza; son a su manera poemas, Octavo Paz dice que esta manera no es muy distinta del hecho de palabras, que la diversidad de las artes no impide su unidad.

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    1. Investigue las diferencias de parafrasear a un autor e interpretarlo

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  21. Gabriel Rodriguez
    C.I:27151045
    Educ. Men. Biología y Química
    Sección#3
    Octavio Paz, El Arco y la Lira

    Habla que la poesía es una herramienta importaren en la vida del hombre porque esta es el medio de comunicación mas limpio y sincero que este pueda expresar dando así a conocer sus mas íntimos e irreconocibles características y conocimientos del mundo que creo, y así enseñárselo a las personas que este quiera, o simplemente dejarlas plasmada en un papel para que nunca mueran.
    Para darnos cuentas cuando es un poema o una poesía, recurriremos a la ciencia de las letras, que en este caso es la métrica Aunque esta no tiene influencia en lo que el autor haga, porque una cosa es rimar y la otra expresar sentimientos, emociones, mensajes, reflexiones entre otras...

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    1. Atender la ortografía y el uso de sustitutos del sustantivo, en este caso los demostrativos esta, este

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  22. Nombre y Apellido: Germain Sulbaran
    CI:26591830
    Sección: 3
    Educación Mención: Biología y Química

    La poesía es muy importante es una gran forma de expresar las emociones y los sentimientos. Los poemas fueron una de las primeras maneras en las cuales los grandes literatos de la historia expresaron sus sentimientos y emociones mediante la palabra escrita. o estético en el poema es relevante, ya que pone siempre en evidencia los sentimientos, más que describir o narrar, acciones características de los géneros ficcionales o no ficcionales. Hoy en día, los poemas están ligados a los sentimientos pero en general relacionados al amor y a todo lo que ello supone: felicidad, alegría, tristeza, encanto, frustración, entre tantas otras emociones. Cabe destacar de que el autor no siempre usa la rima en sus poemas lo importante es el mensaje que quiere transmitir.

    En cuanto al Lenguaje,es vital para el ser humano ya que el mismo le permite establecer comunicación con otros seres vivos y así vivir en comunidad. Si el ser humano no contara con algún sistema de lenguaje no podría entonces armar proyectos en común con otros individuos, lo cual es justamente la esencia de la vida en sociedad o en conjunto. La forma en que hablamos y en que nos comunicamos con otras personas es el lenguaje que adquiere la persona a través de los años y no solo es hablar sino expresarse de manera adecuada hacia las otras personas.

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    1. Revisar la puntuación en el primer párrafo y reorganizar las ideas atendiendo al autor en cuanto a la concepción que tiene de la poesía en contraste con su opinión como lector intérprete.

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  23. cesar albarran
    lenguaje y comunicacion
    castellano y literatura seccion #2

    la poesia es el medio pòr el cual podemos expresar y canalizar sentimientos, por el cual es aquella que te deja ser libre y puedes ser expresivo intimo, y resaltar amores vivencias desamores, momentos la poesia es el lenguaje de los grandes lectores y escritores para dejar plasmado en papel lo sentido

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  24. Autora: Pineda Fajardo Vicmar Andreina
    CI: 26.482.918
    Mención: Castellano Y Literatura
    Sección: 02
    A través del escritor Octavio Paz, nos enfrentamos a dos ámbitos los cuales son: el poema y la poesía, describe la relación poeta-poema-lector, en cuanto cada uno, valida al otro, no obstante debemos saber cómo diferenciar cada uno de ellos. El poema es el encuentro de la poesía y el hombre.
    Ahora bien en lo cotidiano:
    ¿Quién no se siente identificado con algún poema?
    ¿Quién no ha de querer dedicar uno?
    No todos, pero alguno le surge esa idea y ¿Por qué no hacerlo? No solo por rimar si no para; expresar, hacerse notar, darse a destacar.
    El escritor parte de su conocimiento para dar su dirección sobre el poema, pero como seres pensantes tenemos ese bello arte de crear, de crear mágicamente un sinfín de proyecciones a través de lo que siente (sus emociones).
    ¡Pronunciar palabras!, palabras mágicas palabras vividas palabras como medio de expresión la fuente que emana y brota: “El lenguaje”. La lectura tiene el siguiente texto: “El hombre es un ser de palabras”: Somos seres de palabras incluso nuestro silencio emite códigos como medio de expresión. Ahora bien: la comunicación se tiende de un lenguaje para existir, día a día nos expresamos no solo verbalmente también sentimental o físicamente emitimos un lenguaje por naturaleza ,por el hecho de nacer, existir y hacer.
    ¡QUE LINDO! Llenarse de conocimiento de valores de aprendizaje, que lindo es la manera en que nos podemos expresar, llenarnos de alegría, compartir un sentimiento, ver cómo avanza a media de que el tiempo pasa un nuevo método para el lenguaje.

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  25. Maria Fernanda Moreno
    Lenguaje y Comunicación
    Educ.Mención Biología y Química Sección N°3
    El Arco y la Lira. Octavio Paz

    Al hablar de poesía y poema, Ocatavio Paz, quiere referirse a estos, en modo tal que podamos decir que en cierta parte son iguales y a su vez tienen características que laos hacen distintos, haciendo que se complementen entre ellos. Describimos la poesía, como una manera de sentir diferentes emociones, con el poder de hacernos conocer nuevos sentimientos, expresando tanto tristezas como un sin fin de alegrías. Al hablar de poema, se refiere a poesía en estado amorfo. La poesía sigue siendo poesía, pero el poema no es poema sin esta, ya que al estar compuesto de rima va de la mano de la poesia, complementándose entre si. Octavo Paz quiere explicar de alguna manera como la poesía esta relacionada con el ser humano. Quiere resaltar, que no todo poema puede ser poesía, pero que toda poesía puede ser poema.
    El lenguaje, es uno de los componentes de este, permitiendo la interpretación de todo lo que esta a nuestro alrededor. El mismo se debe conservar a medida que pasa el tiempo, ya que va evolucionando a medida de los años.
    A través del lenguaje, en conjunto con el ritmo, el verso y la prosa, Octavio da a conocer que para el, el poema no es solo eso, sino que llega a convertirse en un lugar de encuentro entre el hombre y la poesía, y también con sigo mismo.
    El lenguaje, es una forma espontánea a cualquier tipo de estimulo. Este se manifiesta de forma tal, que no es necesario siquiera abrir la boca, es una forma de ser libre sin expresarlo.

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  26. María de los Ángeles Morales Briceño.
    V- 26.413.167
    Sección #2
    Educ. mención Lenguas Extranjeras

    Manifestación de libertad en la obra, desafío de la cordura, espontaneidad gloriosa y sabia. Origen, desarrollo y fin. Cuán extensa es la lista de calificativos para ese órgano de la historia, de la literatura, de la vida. La poesía, núcleo de tantos géneros, y, sin embargo, no emula a ningún otro. La misma, que no se construye, ni se cavila, ni se vale de materia prima tangible para surgir, pues viene de un mundo íntimo y medianamente reflexivo, y, en su calidad de obra, se gesta en las entrañas del autor; naciendo, libre y diáfana u obscura y maldita, pero nace, y es por ello que en un sentido artístico, jamás puede considerársele como mera palabra premeditada.
    Octavio Paz hace una reflexión bastante atinada en torno a la poesía. Escribe de ella como quien describe un tesoro valiosísimo o a un amor muy profundo, y hace comparación de la misma con todas las artes, y cómo éstas, cuando están movidas desde lo más recóndito del artista dejan atrás su carácter técnico y se convierten en poesía ¿Transformada por los vestigios de la historia? Sí; ¿Encausadas por el estilo del autor? También, pero siempre manteniendo una característica en común: el arte.
    ¿Y qué es arte? Más que un lienzo o una piedra bien cincelada, el arte es un proceso de creación y expresionismo de sentimientos, pensamientos y hasta hechos históricos que han convertido al artista en lo que es: un ser capaz de sentir, pensar y vivir de verdad.
    Por supuesto, el arte, como una manera de comunicar, no puede existir si no hay un receptor capaz de reconocerse en él, de sentirlo y hasta sufrirlo en sus carnes. Cuando el receptor, sea de un género literario, una pintura, escultura, o en general, toda expresión de arte, pueda hallar el sentido que motivó al artista a realizarla, entonces este último habrá logrado su cometido.
    Por ejemplo, en el libro “Ecólogo del día feriado, antología personal” de Juan Calzadilla, éste dedica un poema a Teseo y el Minotauro, en donde el carácter bestial, las fauces salvajes y el miedo se interpretan erróneamente; y sólo quienes conocemos el cuento de Teseo y el Minotauro, podemos comprender el dolor del Minotauro, cuando ve ante sí la muerte en manos del hombre que su hermana, Ariadna, ama. Y efectivamente, muere por su causa en el laberinto de Creta.
    Esta metáfora tan profunda, atrapada en apenas unos versos, sirve, desde mi punto de vista, para resaltar los rasgos bestiales y hasta inhumanos que muy frecuentemente adopta el hombre.

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  27. Octavio Paz. Introducción: Poesía y Poema y Cap. 1: El Poema, El lenguaje. En: El Arco y La Lira (1956)

    Estudiante: Pierina Magrí
    V-25793585
    Sección #2
    Educación mención: Castellano y literatura.

    Para el ser humano, el lenguaje es la comprensión del ser mismo. Nuestro mundo, como lo comprendemos, nace de la significación que le damos a través de los signos y los símbolos que encontramos en el mundo. El mundo de las palabras es sumamente amplio ya que no solo están las palabras escritas, sino se complementa con las imágenes que dichas palabras transmiten a cada persona. “el ser humano está hecho de palabras”. En la lucha incesante del hombre por comunicarse nace el arte de la poesía, donde se trata de expresar todo lo que percibes sobre el mundo con palabras. Octavio Paz explica que “lo poético es la poesía en su estado amorfo; el poema es creación, poesía erguida” ya que, separa los dos conceptos que están en un punto muy concreto relacionados entre sí. Lo poético se puede encontrar en las cosas simples del mundo, se encuentra en un rio, en una hoja, en un sonido, en un color; y la poesía es plasmar lo poético en palabras sin dejar de exaltar la simplicidad y lo bello de lo poético. “no hay colores ni sones en sí, desprovistos de significación: tocados por la mano del hombre, cambian de naturaleza y penetran en el mundo de las obras”. Pero para plasmar la poesía y lo poético es necesario un lenguaje, una creación de símbolos y signos que representarán una idea, un color, un sabor, en fin, una imagen representativa.
    Para Julia Kristeva “todo lo que se produce en relación con el lenguaje sucede para ser comunicado en el intercambio social. La clásica pregunta << ¿Cuál es la primera función del lenguaje: producir un pensamiento o comunicarlo?>> no tiene un fundamento objetivo. El lenguaje es todo eso a la vez y no puede tener una de las dos funciones sin tener la otra también”
    El lenguaje tiene tres elementos: indicación, emoción y representación.
    Para lograr la comunicación es necesario crear un significado para las cosas que no poseen alguno, como seres humanos sensibles descargamos sobre esa significación una emoción que permita diferenciarlos de los demás signos; por último, agregamos la representación simbólica de dichos signos en nuestra vida. Allí es donde entra la poesía en el lenguaje, la poesía actúa como la emoción y lo simbólico para ayudarnos a entender desde un punto de vista más patémico que objetivo el mundo donde nos movemos. Con el pasar de los años y la evolución tanto del ser humano como del lenguaje nos encontramos con todo un sistema diseñado para plasmar lo poético con palabras, donde “el poeta no atenta contra la ambigüedad del vocablo. En el poema el lenguaje recobra su originalidad primera, mutilada por la deducción que le imponen la prosa y habla cotidiana”. En la poesía la palabra es liberada, y lo mismo que impulsó a nombrar las cosas con un significado especifico, es resignificado en un intento de descifrar nuestro complejo modo de ver el mundo. El lenguaje nos deja ese espacio donde nos libera, dejándonos expresar y ser entendidos a través de la interpretación, la cual queda abierta a la imaginación de cada sujeto sin divagar en algo diferente de lo que se está expresando.
    A modo de conclusión, el lenguaje es un sistema abstracto que fluye con el pasar de los años, donde la palabra nace y muere con el hombre; un mundo desconocido que podemos palpar pero que jamás hemos podido descifrar con exactitud, la poesía le da vida y sentimiento a las palabras, reflejándonos como humanos sensibles ante una sociedad de palabras, llena de poesía disfrazada de metáforas; donde el sujeto trasciende a través de ella llenando lo más profundo de su alma.

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    1. Muy bien, Pierina! Tu escritura expresa un compromiso contigo y con el lector.

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  28. Estudiante:
    Alberto Gabriel Camacho Rivas.
    C.I.: 19.156.286
    Sección 02
    Educ. Mención Castellano y Literatura.

    Octavio Paz. Introducción: Poesía y Poema y Cap. 1: El Poema, El lenguaje. En: El Arco y La Lira (1956).

    El hilo y sujeto conector en este extracto de El Arco y La Lira, es el hombre y su naturaleza.
    En ambas partes (poesía y poema, y el lenguaje), Paz hace referencia esencial a la capacidad creadora del hombre. En particular a lo creado por su capacidad de simbolizar.
    La poesía es liberación. Es espontaneidad. Es creación.
    En las primeras líneas de Poesía y Poema, el autor discurre entre frases oximorónicas que revelan a la poesía como acción sublime del habla. Cabe destacar, que el continuo emparejar de sustantivos opuestos, de formulación de absurdos –de oxímoros– es un perfecto análogo de la acción creadora que resalta en la poesía. Después de todo, en la conjunción de lo absurdo, el lenguaje metafórico se hace motor creativo en el pensamiento, y así, en la poesía <>, como en la vida; es lo que nuestro espíritu transforma de la realidad lo que eleva nuestra existencia <<¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!>>.

    Continua la relación a la naturaleza humana al discutirse como el poema reúne a la poesía y al hombre. Paz afirma que toda acción verbal es susceptible de transformarse en signo poético, y este bien puede ser influenciado por el contexto histórico, por lo que el hombre es en un lugar y tiempo determinados. Y, si bien el estilo lo refleja, es establecido como consecuencia del transcurrir. Como consecuencia de lo que después es considerado como historia y de la acción sutil de la perspectiva humana.
    Sobre el Lenguaje, Octavio Paz gira alrededor de una máxima <>.
    Demuestra en su discurso que el lenguaje es inseparable, no solo del hombre, sino de la existencia. De su evidencia. Con las palabras se construye el mundo. Las palabras son la forma del pensamiento.
    Si bien el lenguaje animal existe –y por tanto, ellos existen–, es el hombre el animal que alcanza su expresión máxima por la función simbólica o representativa de su lenguaje. Y esta función es la esencia del mismo, pues representa un elemento de la realidad por otro. De lo palpable a la abstracción.
    La evolución nos dotó de complejidad en nuestras formas desde mucho tiempo atrás. Más del que la ciencia ha podido indagar. El ser humano habla con todo su ser; desde su instinto. La naturaleza <> de las palabras revela precisamente eso: El hombre, la palabra. Creado de ella y recreado por ella.

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    1. Corrección.

      Se eliminaron tres citas al publicar mi comentario por alguna razón técnica que desconozco.
      Van entre los signos <> del texto. En orden son:
      - Arte de hablar en una forma superior
      - El hombre es un ser de palabras
      - Primariamente mítica

      Alberto Camacho Rivas

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    2. Tomarse el tiempo necesario para hacer del discurso un acto de elocuencia y compromiso con el lector, son signos que dicen mucho de quien comunica a través de la escritura. Bien, muy bien, Alberto, por tu lucidez.

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  29. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  30. Estudiante:
    Danny G Marquez Pacheco
    C.I.: 24.785.957
    Sección 02
    El lenguaje y la poesía van de la mano pues la poesía para ser expresada necesita el lenguaje y el lenguaje en su momento necesita de poesía .el lenguaje para nosotros es muy importante, permitiendo manifestarnos , ya sea da manera lingüística o corporal .un músico con su instrumento puede reflejarnos un lenguaje ,mostrándonos los signos y variaciones que tiene la música y a su vez puede darnos una poesía interpretando con una expresión unas sonata grata al oído, resaltando que tanto la poesía como el lenguaje no son solo escritos.
    El lenguaje es la herramienta fundamental para las relaciones de nuestra sociedad, relacionándonos unos con otros de diversas maneras, la base para que la humanidad se mantenga en una buena relación es que cada persona tenga un lenguaje adecuado, La poesía a su vez es la expresión y resultado de la interpretación de una frase u objeto, siendo poesía para nuestra vista una buena pintura o para nuestros oídos una muy hermosa sinfonía. La poesía es la expresión del alma reflejada para la humanidad.

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  31. Erick Rivas
    C.I 23778056
    Educación mención geografía e historia

    La poesía es la representación de los mas profundos pensamientos del hombre, la poesía es sentimientos, conocimiento, es el complemento para lograr conseguir cambios sociales, económicos, culturales y políticos. La poesía es libertad, lucha, cambio, es amor.
    "La actividad poética es revolucionaria por naturaleza"
    Un poema es una obra, es una expresión artística que se da por medio de la palabra pero trasciende más allá del lenguaje "s el punto de encuentro entre la poesía y el hombre "
    El lenguaje es lo que nos permite comunicarnos por medio de la palabra, el lenguaje recrea objetos, crea un significado preciso a los vocablos. El lenguaje es una muestra de evolución del hombre a través de la palabrase han conseguido importantes avances en la sociedad que ha permitido que el hombre siga evolucionando.
    "El lenguaje es algo exclusivo del hombre"

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  32. Estudiante: Yaneth Coromoto Briceño Moreno
    C.I: 27363950
    Sección: 03
    Educación Mención Biología y Química

    Octavio Paz. Introducción: Poesía y Poema y Cap. 1: El Poema, El lenguaje. En: El Arco y La Lira (1956).

    El Poema y la Poesía: nos salva del abandono, nos cambia el mundo, la activada poética es un ejercicio espiritual; la poesía nos lleva a otro mundo, nos lleva a experimentar emociones humanas. El poema no es una forma literaria sino el encuentro entre la poesía y el hombre.

    Las críticas son abusivas aplicaciones tradicionales. Esto explica que el poema y la poesía es una herramienta importante para la vida; ya que el poeta se expresa de forma natural proyectando sus sentimientos y emociones a través de la ilusión poética.

    De este mismo modo el lenguaje se dice que fue la confianza del hombres, el objetivo iludió y las palabra mágicas de su eficacia, esto explica la preserva del lenguaje, ya que toda crisis coincide con una crítica.

    El motivo del lenguaje surge de la gramática, ya que son espacios importantes que toman fuerza con el pensamiento. El lenguaje permite tener comunicación con otra personas, también por medio de ellas interactuamos con el entorno que nos rodea.

    En conclusión la poesía y el poema no son lo mismo pero por medio de estas permite que tengamos el lenguaje en nuestras vidas para así vivir y sentir la emoción de los poetas.

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  33. Estudiante: Lorena Briceño
    C. I. 26962698
    Educación Mención Física y Matemática.
    Sección #2

    Paz Octavio, el autor del libro "El Arco y La Lira", presenta en el primer capítulo los siguientes puntos de vista:
    -.El poema y la poesía, donde proyecta a esta última como una herramienta para el desarrollo lingüístico, ésta es una expresión literario, el cula manifiesta centenares de emociones del hombre (poeta) y el mundo que lo rodea (comunidad). En cuanto la poesía es un idioma el que considera espiritual, expresado mediante vocablos. En tal caso, la poesía y el poema ha hecho posible que los pensamientos, sentimientos; sean demostrados para así mejorar la comunicación entre las personas y el mundo, y, viceversa, el poeta es precursor de las palabras que que están inversas en situaciones distintas, que al utilizar el lenguaje, transforma palabras en algo realmente hermoso, tal como la frase escrita en este libro "Tuve la Belleza en mis rodillas y era amarga".
    -.Seguidamente, el lenguaje se refleja como importante, para el desarrollo del hombre y su alrededor, pues las palabras tienen poder de cambiar perspectivas; de igual forma situaciones, crisis, dificultades; llegan a manifestarse mediante el lenguaje de las personas. Las palabras forman parte de nuestra realidad, se enlazan entre sí, el hombre al descubrir algo distinto utiliza el lenguaje para hacerlo reconocer ante el mundo; por otro lado se dice que el silencio es la respuesta a la ignorancia o simplemente al desinterés sobre el tema.
    El lenguaje y el hombre, son inseparables, ahora bien, también se une a la comunicación entre animales; puede llegar a ser extraño pero no son diferente al habla humana, porque el lenguaje tiene sus funciones indicativas, emotivas y representativas, sin embargo hay una ruptura entre sí generada por la inexistencia de la representación. Por ello, es algo exclusivo del hombre, al hablar creamos maravillas para mejorar y reconocer a nuestro semejantes, ya que somos importantes para nuestro alrededor pero no indispensables, las palabras mueren cuando mueren el hombre, porque al transcurrir el tiempo otro autor pronuncia una nueva opinión y fallece la anterior.

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  34. Freimar Avila
    C.I 27152144
    Educación Mención Castellano y Literatura.
    Sección 2

    Octavo Paz.Libro " El Arco y la Lira "
    El Poema: Es conocimiento, vida. Capaz de transformar al mundo, un mundo lleno de diferencias, dolor, desesperación. Puede cambiar hasta la manera en que pensamos y vemos las cosas; nos inspira al deseo de lo prohibido, lo inimaginable, lo real, lo oculto. La poesía viene de lo vivido y las experiencia
    Cada poema es diferente e irrepetible, el poeta se traslada ha mundos diferentes en busca de un sin fin de palabras, palabras que llenan hasta el mas vacío corazón y alma de una persona oscura con sentimientos ocultos.
    La poesia no se refleja solo en palabras escritas, la poesía es también arte: musica, pintura, esculturas, solo es cuestión de imaginar el gran significado que tienen cada una de ellas.
    Para culminar el lenguaje de un poeta debe ser: limpio como el cristal, brillante como las estrellas y claro como el agua.

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  35. Mariana Becerra
    C.I:27251025
    Educación Mención Biologiá y Química
    Sección:03

    El arco y la Lira. Octavio Paz. Da a conocer que el poema no es solo una forma literaria, esta consiste en obras,creación, enseñanza y estilo. Sin esto no habría poemas , no tendríamos complementos importantes en el lenguaje , es un modo de expresar la comunicación y el aprendizaje al hombre.Esta se representa en símbolos, gestos e ilustración.Gracias a la poesía el estado reconquista su estado original; el poema es un producto de concepto que puede cambiar el mundo mediante el lenguaje y da base al conocimiento lingüístico, humano y cultural. Esta devuelve la visión y la belleza de expresar el lenguaje literario en la historia sobre todo en nosotros mismos como hablamos, pensamos y de lo que leemos.
    El poeta hace similar los signos que hablan de ella, el estilo de líneas imaginarias, el interior de la composición del lenguaje y el movimiento expansivo de su misma expresión. Sin duda la poesía nos hace recordar, vivir, experimentar y conocer otro mundo lleno de ritmo, sentimiento puro y amor a si mismo y hacia otros.

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  36. JEHESIBEL PRADA.
    C.I 29539685.
    EDUCACIÓN MENCIÓN BIOLOGÍA Y QUÍMICA.
    LENGUAJE Y COMUNICACIÓN.
    SECCIÓN Nº 03.
    "EL ARCO Y LA LIRA".
    El poema es un conocimiento que desborda diversas emociones y actos en el ser humano, no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre sin embargo la poesía y el poema se transforma en una obra ya que ambos van de la mano. Para Octavio Paz la palabra describe al hombre, la historia y todo lo que lo rodea por lo tanto es imposible pensar en una filosofía sin lenguaje ya que el lenguaje es la existencia del hombre pero no es un objeto, es decir, intenta descubrir el origen del lenguaje humano.
    La poesía es tanto mágica como real, es la preparación o espontaneidad del hombre donde describe el alma y lenguaje del poeta transformándolo e inspirando lo. Octavio expresa que la poesía y el poema es capaz de cambiar el mundo y convertirlo en un mundo literario donde "El hablar es substancia del poema". Para deducir, la poesía es un recurso importante en la vida del ser humano ya que a través del lenguaje nos podemos comunicar, expresar nuestros sentimientos, emociones y para hablar adecuadamente con otras personas...
    OCTAVIO PAZ.

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  37. Diego Moreno
    CI:27.676.836
    Educación Mención Lenguas Extranjeras
    Sección: 03

    Para Octavio Paz. En el Capitulo 1: El Poema, El lenguaje. En: El Arco y La Lira (1956), nos muestra expresiones literarias enmarcadas en un sinfín de expresiones en el contexto de la poesía, el poema y el lenguaje. Cuando nos referimos a la poesía y poema evidenciamos sentimientos del interior del ser humano capaz de mostrar y reflejar las vivencias personales que marcaron de forma positiva o negativa la vida del poeta que a través de su historia generaron composiciones que expresan emociones y sentimientos para que lleguen al lector, dejando huellas y libertad en la forma de pensar e imaginar el contenido de cada una de las palabras vinculadas rítmicamente siendo vista como poesía desde la perspectiva del lector; mientras que el poema muestra relatos que a través de la historia sufren modificaciones y se van adaptando a la actualidad, alterando la esencia de su creación, desde la perspectiva del poeta, cuyo objeto único tiene la intención de ser creada por una técnica que muere en el momento mismo de la creación de los estilos, por los cambios literarios sufridos en las épocas y trata de no afectar el origen del vocablo utilizado; además el lenguaje desde sus inicios se ve reflejado en signos o símbolos, es una condición de la existencia del ser humano y no un objeto o carga que se puede rechazar, sin este el hombre no expresaría sentimientos, emociones y pensamientos a través de los diversos géneros literarios, el lenguaje es poesía, cada palabra encierra cierta carga metafórica, pero la fuerza creadora de la palabra reside en el hombre que la pronuncia, quien pone en marcha el lenguaje. El conocimiento de un creador, necesario antecedente del poema, parece oponerse a la creencia en la poesía como algo que escapa al control de la voluntad; el poema es creación original y única, pero también es lectura y recitación, el poeta y lector son dos momentos de una misma realidad, el lenguaje permite este proceso ya que sin este el poeta y el lector no podrían plasmar e imaginar, respectivamente.

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  38. Jenifer Linares.
    C.I: 26962643.
    carrera: educación mención lenguas extranjeras.
    Seccion:02.

    El lenguaje se incluye en el campo de los movimientos expresivos, es decir antes de hablar, el hombre gesticula, esos gestos y movimientos que hace el hombre antes de hablar poseen significación, y en ella están presentes los tres elementos del lenguaje: indicación, emoción y representación, los hombres hablan con las manos y el rostro quiere decir que los movimientos corporales imitan y recrean objetos y situaciones. Así mismo la esencia del lenguaje es simbólica porque consiste en representar un elemento de la realidad por otro. Por otra parte las palabras aparecen apenas cuando la rozan la imaginación o la fantasía.
    El habla es la sustancia o alimento del poema, pero no es el poema como tal; ya que el poema es una recreación original y única pero también es lectura y recitación en pocas palabras el poeta lo crea y el pueblo al recitarlo lo recrea. Poeta y lector son dos momentos de una misma realidad, alternándose de una manera que engendra la poesía además el lenguaje del poeta es el de su comunidad, cualquiera que esta sea.
    El poema, se nutre del lenguaje vivo de una comunidad, de sus mitos, sus sueños y sus pasiones, estas son sus tendencias más secretas y poderosas, un poema nos revela lo que somos y nos invita a ser eso que somos.
    Es importante decir que por su naturaleza misma, todo lenguaje es comunicación y que lenguaje personal es un lenguaje común revelado por el poeta, y gracias a la poesía el lenguaje reconquista su estado original.

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  40. Estudiante: Alberlys Vasquez
    C.I.:27.618.450
    Seccion: 03
    Educacion Mencion Biologia y Quimica

    El Arco y La Lira- Octavio Paz

    En el primer parrafo Paz habla sobre lo que es la poesia y el poema, como las dos cosas pueden ser tan similares pero no iguales del todo, el describe los componentes de lo que es el poema: Verso, Imagen, Ritmo, Prosa, Lenguaje. Luego en su definicion de poesia el la describe como "la poesia es conocimiento", con lo que se refiere al hecho de que la poesia nos cambia en que sentido, en el de como vemos el mundo, al momento de leerla nos lleva a un espacio de paz, relajacion y descanso. Tambien que es una experiencia donde se deja "volar" la imaginacion y salen a flote nuestros sentimientos.

    En el segundo donde habla del lenguaje y el fuerte lazo que hay entre el y el hombre como escritor y persona, tambien sobre la comunicacion entre animales; lo similar que es su forma de comunicarse a la nuestra y sobre todo de las funciones que tiene el lenguaje como herramienta.

    Tambien sobre la muerte de las palabras al pasar del tiempo, por mi parte opino que esto sucede cuando el escritor tienes nuevas ideas plasmadas en algun escrito innovador, entonces las anteriores van perdiendo importancia y es donde "mueren" son olvidadas. Mas ahora con la constante aparicion de nuevas palabras.

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  41. Darki Valera
    CI:26877175
    Educación mención Castellano y Literatura
    Sección: 02
    Octavio Paz. Introducción: Poesía y poema Cap 1: El poema, El lenguaje. En el Arco y la Lira (1956).
    "El hombre es inseparable de las palabras", el lenguaje es el modo unico , propio e instintivo de expresarnos, somos palabras y estas guardan la comprensión entre los hombres, no hay pensamiento sin lenguaje. Al llegar a la poesía hablamos del arte mismo, un lenguaje capaz de cambiar al mundo,es plenitud, gozo, libertad,extaxis,con la poesia se vive y se sufre. Octavo paz se refiere al poema como el encuentro entre la poesía y el hombre, es creación cada lector busca algo en el poema: lo que lleva dentro.

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  42. La poesía está llena de dicotomías que son el reflejo de las mismas dualidades y contradicciones a las que está sujeto el ser humano. Baudelaire explicó la capacidad de síntesis que posee la poesía, porque permite expresar al unísono lo racional y lo irracional; por eso llegó a concluir que -la infancia es la verdadera patria del poeta-, posteriormente Sigmund Freud postula que la infancia es la patria de toda la humanidad, el niño es un poeta por naturaleza, pues este vive en una constante confidencia elocuente del asombro; Paz lo dice de otra manera: -El poema es una posibilidad abierta a todos los hombres-, siendo este considerado como un punto de encuentro entre la poesía y el hombre, es decir, entre lo intangible de la emoción y la percepción y la articulación escrita o fonológica de la palabra. Pero él tiene esa forma de explicar una diferencia que es de origen etimológico, pues la palabra –poesía- en griego, la cual no puedo escribir pero en su fonética viene siendo algo así como –poezís-, significa crear (como verbo) y la palabra –poema- significa –creación- u –obra- (como sustantivo). Lo que hace muy razonable decir que puede haber poesía sin poemas y poemas sin poesía, pues el hecho de crear trasciende las barreras de la palabra. Me parece muy interesante el carácter de inclasificable que este autor le otorga a la poesía, y pone de ejemplo algo difícil de ser enjaulado en un género concreto como nada más y nada menos que Los Cantos de Maldoror, un libro que además es muy difícil de digerir. Pero es precisamente el Conde de Lautréamont, uno de los escritores que más quiso dar a conocer las antinomias del espíritu humano, pues hoy sabemos, que nos tenía una sorpresa con un libro nunca publicado que sería el lado opuesto al espíritu de Maldoror (espíritu que representa el mal), es decir, una cierta pulsión del bien que habita hasta en la mente más perversa. De todas maneras silenciar ese texto no le quitó mérito a alguien quien puede a simple vista ser calificado como misántropo, pues Isidore, en palabras de Antonio Pérez Carmona vino al mundo a –medir la fealdad del hombre y la maldad de los dioses sobre la tierra-, una exploración y análisis de nuestro lado más oscuro para en base a ello, formular valores éticos verdaderos y sinceros, modulando, pero no contradiciendo el instinto humano.

    Estudiante: Jesus Colmenares.
    C.I.: 23775905
    Sección: 3

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  43. Las palabras son tan renuentes a la definición, que basta con consultar en el diccionario la definición de –definición- y de –concepto- para darse cuenta de esto, pensé en un tiempo que al tener clara la semántica de estas palabras, tendría más fluidez al momento de escribir o interpretar un texto, pero siempre se llega a un estado de cosas que es indefinible. Sin embargo, el lenguaje es la única herramienta que poseemos para efectuar el proceso de la comunicación, y Octavio Paz le atribuye una mayor objetividad a la lingüística actual gracias a las investigaciones de Roman Jokobson.

    Un ejemplo de la existencia de un abismo que hay entre la palabra y sus significados lo podemos encontrar en la literatura médica-psiquiátrica, donde está lo que conocemos con la nomenclatura de bipolar (trastorno maníaco-depresivo del humor), en donde la persona se ve inmersa en períodos de intensa euforia y llega a sentirse tan bien, que no siente ni siquiera necesidad de dormir, lo que neurológicamente se traduce en una producción desproporcionada de dopamina y serotonina (las llamadas hormonas de la felicidad), pero derrochan tanto estos neurotransmisores que al cabo de un tiempo se les acaban y entran en una etapa depresiva. Estas etapas (la eufórica y la depresiva) duran alrededor de una semana cada una, con períodos alternados de –normalidad- del estado de ánimo; ahora bien, en la masa hablante se usa la palabra bipolar simplemente para designar a alguien que cambia de humor de un segundo a otro (lo que en psicología en realidad sería denominado como humor unipolar). Así mismo sucede con otras palabras como por ejemplo: –asocial- (una persona que casi no tiene necesidad de interactuar con los demás), y la palabra –antisocial- (patrón de conducta que está dirigido en contra de la sociedad, aunque para lograrlo tenga interactuar muy bien con esta) suelen usarse una para expresar lo que significa la otra y viceversa. Gracias a los avances ya mencionados en el campo de la lingüística, encontramos una -función referencial- en el lenguaje que permite conocer con mayor certeza el significado de una palabra tomando en cuenta el contexto general en que se encuentra.

    Estudiante: Jesus Colmenares.
    C.I.: 23775905
    Sección: 3

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    1. Jesús, nombre que se re-significa en tus palabras, bien marcadas por un orden discursivo que atrapa, porque está lleno de argumento válidos para poner a pensar a quien te escucha, a quien te lee. Bravo! por tu esfuerzo, para ti y para todos los compañeros de este curso que destacan su compromiso con la escritura, no es más que la demostración de un pensamiento que crece como ejercicio de realización humana.

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  44. Elizabeth Romeo
    C.I 27557304
    Educación Integra

    En esta lectura Octavio Paz nos reflejala importancia que tiene la la poesía,el poema y el lenguaje en nuestra vida.Nos hace ver que el hombre siempre lleva presente estos generos literarios y los integra en su día a día como si fueran parte de si mismos.

    Octavo Paz explica brevemente su noción del significado de la poesía,para el la poesía esta presente en muchos aspectos de la vida.En la primera parte del libro examina la naturaleza del poema y hace un análisis de su componente,lenguaje,ritmo e imagen.

    La reflexión sobre el lenguaje es un contacto con el discurso ficcional de paz,lo aborda en múltiples posibilidades desde el procedimiento metominico que va de la palabra al cuerpo poetico.

    Elementalmente Paz nos habla del lenguaje
    indicativo,emotivo,representativo y de emociones históricas.

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    1. Faltó tu inspiración, tu aporte muy personal como hablante y escribiente de una lengua.

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  45. Estudiante:Keila Teran
    C.I: 26881648
    Seccion #2
    Educacion mencion física y matemática
    Según Octavio Paz, la poesía y el poema obtienen diferentes contenidos ya que la poesía revela este mundo mientras que el poema es un caracol donde se incumbe la música. Con los siguientes términos de poema y poesía tratamos de confundirnos; ya que Aristoteles planteaba que no tenían nada en común. Aunque un poema es una obra; También, se dice que el poema es un lugar de encuentro entre la poesía y el hombre. De igual manera cabe destacar, que cada obra es única y también un poema es un objeto único. Por otra parte,los estilos nacen, crecen y mueren.
    Comentado entre los Aztecas decían que el color negro estaba asociado con la oscuridad, el frío, la sequía, la guerra y la muerte. Solo la poesía nos puede mostrar la diferencia entre creación y estilo.
    Seguidamente, el lenguaje esta mas cerca de la poesía que de la prosa porque es menos reflexivo y mas natural, entre el lenguaje la primera actitud del hombre fue la confianza.
    Finalmente, se dice que un extremo contrario es el uso del lenguaje con fines de intercambios inmediatos, entonces las palabras dejan de tener significados precisos; Sin embargo el lenguaje se nos vuelve un instrumento útil para la vida cotidiana.

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  46. Estudiante:
    Génesis Paola Ortagano.
    C.I.: 27.676.170
    Sección: 02
    Educ. Mención Castellano y Literatura.
    Octavio Paz. Introducción: Poesía y Poema y Cap. 1: El Poema, El lenguaje. En: El Arco y La Lira (1956)

    El hombre y el lenguaje son uno. A través de la palabras el hombre expresa todo lo que quiere, todo aquello que se esconde en lo íntimo de su ser. Las palabras lo invaden todo e incluso hasta el silencio, a través del leguaje hablamos cuando se calla. Octavio paz sostiene “la palabra muere con el hombre” y del mismo modo no puede vivir sin él. El lenguaje no se vale solo de las palabras, sino de todos lo que somos, vivimos comunicándonos y del mismo modo seguimos creado.

    La poesía es esa capacidad innata de la expresión y la creación, es la liberación del sentir humano, pare la poesía no es necesario el poema, Octavio Paz lo recalca “puede haber poema sin poesía”. La poesía es libertad en sí misma, puede expresarse sin necesidad de ser poema, es el arte, aquel que transforma la realidad en la más sutil expresión. La espontaneidad es poesía, cada ser humano con su autenticidad escribe la mejor poesía decide si de ella quiere hacer un poema.

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    1. Cuidar la ortografía y el deslinde entre las ideas del autor y las que usted necesita aportar.

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  47. Estudiante: Angi Sira
    C.I:27012206
    Sección:02
    El Lenguaje es inseparable del hombre porque, sin este no tendría razón, como si fuese un cable sin corriente quizás, por lo que por separados no pudiesen ser como son. El hombre no es nada sin el lenguaje, sin la palabra.
    todo este texto que escribo no seria posible sin pensamientos no solo de mi parte sino también de parte de quien os salio escribir sobre el trabajo de Octavio paz. A lo que me refiero es que el pensamiento es el Lenguaje mismo por lo que para todo es este quien ayuda al hombre a poderse expresar.
    El lenguaje como lo dijo Octavio es una condición de la existencia del hombre y no un objeto que podemos aceptar o desechar simplemente esta allí y muchas veces no se le da la importancia que merece. según parte de mi opinión El lenguaje es el verbo de toda oración para el desarrollo de los hombres como hombres y no como animales.
    En cuanto al la poesía el poeta no se sirve de las palabras es su servidor con esta les hace recordar su ser. Gracias a la poesía el lenguaje reconquista su estado original. bien podemos ver como la poesía va de la mano con el lenguaje pero también interfiere un poco con este.

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    1. Cuidar la ortografía y deslinde de sus ideas y las del escritor.

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  48. alumana: fatima cegarra
    cédula de identidad:27251152
    sección#03
    ula_ nurr
    EL ARCO Y LA LIRA:OCTAVIO PAZ.
    La poesía y el poema dos formas literarias que dicen ser distintas, pero se necesitan de ambas para dar sentido a cada palabra sobre el papel, son obras de las cuales nos dibujan su frontera, su principio y fin y así nos distinguen su estilo.Podemos decir que el poema es una realidad distinta de la que nos dicen los libros, es la realidad hacha palabra, en otro sentido es llevar la vida a una obra, expresar sentimientos, cualidades entre otras cosas.
    La poesía también es conocida como la independencias de latinoamerica, en VENEZUELA contamos con el orgullo de tener a uno de los grandes poetas ANDRÉS BELLO. de gran transición entre el neoclasicismo y el naciente romanticismo.

    En América poseemos muchos poetas renombrados, aparte de ANDRÉS BELLO, también esta JOSE MARIA DE HERADIA, un CUBANO fue poeta al canto hondo al amor, sus obras se sumaron copn las de BELLO, como iniciadoras del ciclo de romanticismo en nuestra América:

    El lenguaje es el principio y el fin de un hombre, cuando se desintegran las palabras dejan de ser palabras, cuando un país tiene problemas las palabras son su solución, salvación y refugio , estamos en mundo donde las palabras se están perdiendo, el respeto, la honestidad, el amor propio por las cosas, estamos llenos de egoísmo, envidia y sin ninguna razón evidente.
    El lenguaje de una persona es la evidencia de que somos hechos de palabras, el escritor de este libro nos dice: NO SE NOS OLVIDE QUE UN PAÍS, UN ESTADO, TODO ESTA HECHO DE PALABRAS y aun así dejamos aun lado las palabras para unirnos a la guerra, disputas para ver quien tiene mas poder o quien es mas fuerte.
    Pero algo es muy cierto, un sabio alguna vez nos dijo: EL HOMBRE NO SE MIDE POR SU FUERZA FÍSICA O SU PODER, SE MIDE POR LA FUERZA DE SUS PALABRAS..

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  49. Estudiante: Douglas Arturo Perez Valenzuela.
    C. I. 27557781
    Educación Mención Física y Matemática.
    Sección 02.

    En los capítulos del arco y la lira de Octavio Paz:
    El poema y la poesía; la poesía para el autor es algo mas q una herramienta lírica, es una representación de todas aquellas emociones que el autor expresa en su vida, no solo con su amor, puede ser en su ambiente, con las cosas que el posea. La poesía es un medio de lenguaje que interpreta un mundo de comunicación mas profundo, hacia su sentir a un objeto, persona o ideal. La poesía, establece un ambiente llamado poema, allí es donde el escritor o mejor dicho los poetas expresan sus ideas estableciendo su poesía.
    En el capítulo del lenguaje nos relata que el hombre ha medida que ha avanzado en su existencia ha utilizado el lenguaje como método de comunicación en su vida, pero no solo el ser humano, los animales también emplean su propio lenguaje, pero al pasar los siglos el lenguaje a correspondido un factor importante en el hombre

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  50. Sergio Castellanos
    CI:25.913.103
    Educación mención Castellano y Literatura
    Sección: 02
    Octavio Paz.

    En el Arco y la Lira (1956).
    Capitulo 1
    Poesía y poema

    En un interminable descenso al vació la presencia de la poesía significa la existencia de una cuerda ésta de la que puede sujetarse una persona sin posibilidades convirtiéndose en un sobreviviente, silenciando el ruido que inunda su paciencia o adaptándose al sonido que le mantiene en sincronía, es esta la poesía, impecable situación de salvación en la que el individuo promete la palabra ilimitada aun en adversidades limitadas.

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  51. Alumna: Luisa Andrea Manzanilla Arguello
    CI: 25767810
    Educación Mención Geografía e Historia
    La poesía y el poema obtienen distintos términos. Pero a su vez son parecidos en su resultado, ambas son sumamente necesarias para dar sentido a las palabras.
    Son historias románticas y literarias, que nos muestra distintas realidades a las que nos cuentan, o leemos en los libros el poema es la realidad reflejada en las palabras, en otra expresión es llevar la vida a una obra expresar cualidades y sentimientos etc.
    La poesía es más que palabras, rimas es hablar con el corazón es la fabricación, composición de líneas, inspiradas en generar luz, claridad a lo que las personas hablan de aburrimiento. Es un género literario considerado como una manifestación de la belleza o del sentimiento por medio de la palabra verso o en prosa.
    En nuestra América contamos con muchos poetas renombrados, famosos que has escrito distintas poesías, poemas y novelas literarias como por ejemplo Boom de la novela “Latinoamericana”. No obstante, también Rubén Darío (1867-1916) poeta y periodista nicaragüense que se considera, como fundador del modernismo. Su obra poética más conocida es Azul.
    Gabriela Mistral (1889-1957) poetista chilena que fue la primera persona, latinoamericana en recibir el premio Nobel del literatura en el (1945) entre otros.
    El lenguaje es un sistema de comunicación desde el punto de vista más extenso, el lenguaje indica unas características comunes a los humanos y a los animales, para expresar sus experiencias y comunicarles a otros mediante el uso de símbolos, señales y sonidos registrados por los órganos de sonidos.
    El lenguaje humano se basa en la capacidad que posee cada ser humano para comunicarse por medio de signos lingüístico. El lenguaje se basa en todo lo que hacemos en todo tipo de personas como: Personas siegas, mudas y niños, cada una de estas personas tienen su capacidad de usar su lenguaje.

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  52. Alumno:José Domínguez
    CI:27151017
    Sección:03
    Mención Biología y Química

    Poema y poesía
    Es el método de la literatura, el poema es una obra que se da por medio del lenguaje,es así el encuentro entre el hombre y la naturaleza. La poesía proyecta las palabras del poeta donde habla de imaginar su lenguaje y su expresión.
    Para algunas personas ven la poesía como una parte de sus vidas alzarse del abandono. La actitud del hombre ante el lenguaje fue la confianza ante los problemas.
    De esta manera para Aristóteles se ve la pintura, la música, la escultura de forma poética.
    El lenguaje permite comunicar al poeta con las personas, el lenguaje es una muestra de la evolución del hombre.
    Así se llega a la conclusión de que el lenguaje la poesía y el poema son actividades exclusivas de la naturaleza y del hombre.

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  53. CONCLUSIÓN A EL ARCO Y LA LIRA

    Poesía y poema: un análisis

    Al releer la introducción a El Arco y la Lira, me es inevitable detenerme en esas primeras frases de contrapuntos; esos oxímoros deliberados, puestos ahí –en mi opinión- para sacar la mente del lector de su posible expectativa de una explicación “racional” del fenómeno poético, rebotándola ahora entre opuestos en paralelo y enfrentándola –francamente- a un poco de caos. Ejercicio violento sin duda, el tratar de dilucidar a la poesía como algo capaz de ser dos o mil cosas a la vez. Ser alimento sublime y destrucción desesperada. Que “aísla y une”. Que invita al viaje y al regreso. Que expresa la historia y la niega. “Hija del azar; fruto del cálculo”. “Pura e impura, sagrada y maldita […] colectiva y personal”.
    Personalmente, he adoptado al oxímoron como principio filosófico. Veo y reconozco en su forma a la realidad de la existencia: al universo en retórica. En la conjunción de los opuestos se abstrae la metáfora, hija del caos, entendimiento etéreo producto de la materia. En un oxímoron hay un motor creativo. Una fuerza escondida tras el telón, una materia no vista esperando tomar forma. Esa fuerza/materia, es la poesía.
    Octavio Paz hace percibirla como un elemento de la naturaleza que decanta ante la perspectiva o la mano de los hombres, en forma de poema. La poesía en estado amorfo se polariza y se yergue en el poema. La etimología no podría estar más de acuerdo, pues: poesía, deriva del griego poíesis “cualidad de la acción de hacer” y se refiere a convertir pensamientos en materia. Y poema, del griego poeima, comparte el verbo de creación más el sufijo (-ma) que indica instrumento, medio o resultado.
    Un poema es un producto humano. Un reflejo de un ser, en un momento y lugar únicos, que se encuentra con lo poético de manera irrepetible, pues, sin ánimos de gastar el cliché, cada cabeza es un mundo. Como toda obra de arte, un poema es creación sin igual. Un poema es lo que un pobre hombre pudo lograr con lo poco contemplado del absoluto. Es la materialización de la fuerza poética, de la energía y onda creadora de la poesía, en una dimensión más simple: la de la carne humana.
    Como una esfera etérea e impersonal, la poesía abandona su dimensión sublime y refleja su impronta circular en la dimensión digerible y maleable de los hombres.
    La poesía es haz de luz; el poema, la tierra iluminada, el plano encendido donde observamos nuestras sombras.

    A. G. Camacho Rivas

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  54. CONCLUSIÓN A EL ARCO Y LA LIRA

    El lenguaje: una reflexión

    Aquí, el acercamiento al lenguaje tiene un sentido diacrónico. Aunque, sin rigurosidad cronológica, encuentra evidencias en las culturas ancestrales, exhortando a un viaje imaginativo hacia un pasado desconocido. Al borde mismo del tiempo en el cual, aquel ser, saltó de la condición animal a ser humano. Evocar el inicio del lenguaje en el homínido debe hacerse gradualmente para que la transición, entre la interjección animal y el simbolismo de la palabra, no sea tan abrupta que la única razón que quepa se a magia o divinidad. No porque no sean válidas –pues hay magia y divinidad en todas partes- sino porque no deben ser las únicas si se quiere ser diacrónico con algo tan humano como el lenguaje.
    Cuando Octavio Paz menciona que “el signo y el objeto representado eran lo mismo” parece imaginar un punto hipotético en el tiempo, donde el lenguaje era puro y de alguna forma la arbitrariedad entre significante y significado era nula. El tiempo mítico de las palabras primigenias que, como recién salidas del horno, expandían el conocimiento de la especie sobre un mundo muy pequeño por lo vasto ignorado. Afirma que el “paso gradual de lo simple a lo complejo” carece de fundamento, pues, las “lenguas primitivas ostentan una gran complejidad”. Pero ¿hablar ya de lengua no es saltar demasiado en el tiempo? Quizá en los animales actuales no haya evidencia suficiente de representación en sus lenguajes, atendiendo a la función tripartita de las palabras enunciada por Marshall Urban. Sin embargo, reflexiono y veo un espacio vacío de conjeturas. Hay simbolismo en la naturaleza. ¿Qué hay del mimetizaje y de la advertencia? Hay mariposas con ojos de búho en sus alas. Quizá el insecto no esté consciente, pero ¿y el disuadido depredador, no entiende un objeto por otro? ¿No es, para él, símbolo de alarma?
    Puedo imaginar a un proto-homínido junto al cual cae una rama sinuosa de un árbol. El animal se asusta por una serpiente, hasta grita el indicativo para “serpiente” en su lenguaje de especie. ¿Cuánto tiempo dicta la evolución para que el proto-homínido vea y relacione que no hay que temer de ramas sinuosas? De ahí en adelante es evolución semiótica. El humano pudo simbolizar captando los indicios de ésta, presentes en la naturaleza.
    “La historia del hombre podría reducirse a la de las relaciones entre las palabras y el pensamiento”, escribió Paz. Cosa cierta desde que se hizo nuestra la complejidad. Y separar las palabras del pensamiento es ya imposible. Nuestros primeros narradores son las voces en nuestras cabezas, que repiten lo dicho y anteceden lo que se va a decir. Pero, el pensamiento, la psiquis, está siempre en contacto con la energía informe de las ideas, de la espontaneidad, de lo poético, y ocurre que, al momento de hablar, las ideas se recortan y mutilan, y es un babel en nuestras bocas y no logramos expresar a plenitud, ni ser entendidos a cabalidad. Ahí, entre los nervios y los músculos se producen nuestras tragedias.
    La poesía y el lenguaje, el poema y el habla: nos crean y nos deshacen.

    A. G. Camacho Rivas

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  55. Entre la poesía y el poema, el lenguaje. Junto al lenguaje, el pensamiento.Y siempre la necesidad de comunicarnos. Las palabras serán evidentes o profundas, cotidianas o poéticas y, muchas veces, en la medida en que nuestros abismos se reconcilian con una buena lectura, la misma reconciliación nos hace invencibles por breves espacios de tiempo.

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